Brasilia. El director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Roberto Azevêdo, expresó su esperanza en que el pedido de consultas que la Comisión Europea (CE) presentó ante ese organismo contra medidas fiscales brasileñas no acabe en un contencioso.

"La expectativa es que se llegue a un acuerdo en esa primera fase de consultas y que no sea necesario llegar a un contencioso", dijo Azevêdo, diplomático brasileño que asumió la dirección general de la OMC en septiembre pasado.

Azevêdo, quien este jueves se entrevistó con empresarios brasileños en Brasilia, declinó hacer más comentarios sobre el asunto y se escudó en que se trata de un caso que no será analizado por la dirección de la OMC sino por el departamento de solución de controversias de ese organismo.

Según la CE, que hoy informó sobre su decisión de acudir a la OMC, ciertas medidas fiscales aplicadas en favor de las industrias brasileñas son "discriminatorias" en relación a los productos importados y "constituyen una ayuda prohibida a los exportadores brasileños".

La CE consideró que, en los últimos años, "Brasil ha recurrido cada vez más a dicho régimen fiscal, de manera incompatible con las obligaciones que le incumben en la OMC, otorgando ventajas a las industrias nacionales y protegiéndolas de la competencia".

Apoyada en esos argumentos, la CE formalizó este jueves un pedido de consultas ante la OMC, por lo que ahora Brasil tendrá un plazo de unos 30 días para replicar.

En caso de que no responda o que sus explicaciones no satisfagan a la CE, ésta podrá iniciar un proceso contencioso contra Brasil.

El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo, afirmó hoy que los beneficios fiscales que el país ofrece a sus empresas se ajustan a las normas globales y descartó que la controversia supere la fase de consultas.

"Estamos analizando el caso. Confiamos en que nuestros programas se ajustan a las reglas de la OMC y en que, en un procedimiento abierto, demostraremos que están de acuerdo con las normas internacionales de comercio", dijo el canciller en rueda de prensa.

La discrepancia surge en momentos en que la Unión Europea (UE) y el Mercosur se aprestan a intercambiar ofertas de cara a un acuerdo de libre comercio que ambos bloques negocian desde hace más de una década.

El intercambio de ofertas estaba previsto para este mismo mes, pero fue postergado hasta el próximo enero a pedido de la UE.

Figueiredo declinó comentar la coincidencia y declaró que el proceso de consultas pedido por la UE forma parte de las "reglas" de la OMC. "No quiero hablar sobre posibles motivaciones", declaró.

El canciller insistió, no obstante, en que Brasil cuenta con "argumentos sólidos para demostrar" que las políticas fiscales del país "están acordes con las reglas internacionales".