El informe final de Jeffrey Sachs calcula que en 2012 Paraguay debió haber recibido US$1.221 millones por sus excedentes energéticos en Itaipú cedidos a Brasil, ya deducidos todos los costos posibles. Sin embargo, solo recibió US$473 millones, royalties incluidos. La diferencia se la quedaron Eletrobras y las compañías distribuidoras que revenden la electricidad paraguaya. Por ende, Brasil se embolsó US$748 millones de Paraguay en 2012.

Esta situación se ha repetido año tras año durante tres décadas. Los comparativamente ínfimos incrementos de la compensación obtenidos por Nicanor Duarte Frutos, primero, y por Fernando Lugo, después, redujeron solo un poco la brecha, pero ni siquiera se acercaron a resolver el sistemático despojo que ha sufrido el país desde el inicio del proyecto.

El leonino Tratado de Itaipú establece que Paraguay debe ceder sus excedentes a Brasil a cambio de una compensación cuyo valor es totalmente arbitrario y absolutamente alejado del precio de mercado.

De esa manera, Brasil obtiene su mitad de la producción de la central a precio de costo (tarifa de Itaipú), y la parte excedente de la mitad paraguaya a ese precio de costo más una pequeña compensación, que era (en números redondos) de US$3 por MWh y subió a US$9 por MWh con el acuerdo Lugo-Lula a partir de 2012.

Obligar a Paraguay a vender su electricidad a un precio muy inferior al de mercado es, por mencionar un ejemplo, como obligar a Venezuela a vender su petróleo a US$50 por barril cuando en el mercado está a US$100.

Lo justo es que si Brasil demanda el excedente de Paraguay, que pague lo que esa electricidad vale en el mercado. De esa manera, el país se quedaría con la renta que legítimamente le corresponde por la explotación de un recurso natural. Hoy esa renta se la quedan Eletrobras y otras compañías que revenden la energía paraguaya, ellas sí, a precio de mercado. Al respecto, el informe Sachs señala que “no hay ninguna razón por la cual Paraguay debería estar subsidiando al mercado brasileño”.

El equipo de expertos de la Universidad de Columbia que elaboró el informe bajo supervisión de Jeffrey Sachs señala que el precio justo de mercado es igual al menor valor por el cual Brasil podría obtener electricidad de una fuente distinta de Itaipú, lo que se conoce como costo de oportunidad. Ese precio está dado por el menor precio disponible para las distribuidoras de electricidad en el mercado mayorista de São Paulo, que en 2012 fue de US$85.000 el gigawatt/hora.

Paralelamente, los autores del informe calculan el valor real del servicio de la deuda de Itaipú tomando como base la inversión de capital en dólares ajustada a la inflación de Estados Unidos, financiada al 5% anual a 50 años (1974-2023).

Con esas dos variables, hacen la siguiente ecuación: lo que debería recibir Paraguay como compensación y royalties tendría que ser igual a lo que se paga en el mercado mayorista de São Paulo (US$85.000 por GWh), menos el servicio de la deuda (US$31.200 por GWh), menos el costo de operación y mantenimiento de Itaipú (US$12.170 por GWh), menos el costo de transmisión desde Itaipú hasta el mercado de consumo en São Paulo (US$4.400 por GWh).

Resultado: deducidos todos esos costos, Paraguay en 2012 debió haber recibido US$37.230 por GWh, pero solo recibió US$14.410 por GWh, casi un tercio. Dado que en 2012 Paraguay cedió al Brasil 32.805 GWh de sus excedentes, solo ese año dejó de percibir US$748,6 millones.