La mala racha sigue del lado del fabricante canadiense de teléfonos móviles. 

De acuerdo con su más reciente reporte financiero que revela las cifras del tercer trimestre del año, la multinacional perdió US$ 4.400M, una cifra bastante roja si se tiene en cuenta que “la pérdida es cuatro veces superior a la del trimestre precedente”, explicó la agencia. 

La explicación que dio la compañía fue que las ventas están en caída libre, con un volumen de negocios de US$1.200M en ese periodo, es decir 56% menos que en el mismo trimestre de 2012. 

La amplitud de la pérdida se debe, según BlackBerry, a una carga de US$4.600M por depreciación de activos y exceso de stocks. 

Este es un oscuro anuncio más después de que eliminara a mitad de año 4.500 empleos, algo así como un 40% de su personal y que representa también una retirada tenue de varios mercados en los que antes era muy fuerte y ahora es apenas uno más. 

Una mala señal de “BlackBerry, que tiene 70 millones de usuarios en el mundo, pero la mayoría utilizan teléfonos viejos” y al que “el BlackBerry 10 (sistema operativo) no logró pararse firme en el mercado”, recalcó la fuente.

Pero la empresa no se da por vencida, y más aún, porque su acción seguiría a la baja si se mantienen la perspectiva negativa. John Chen, consejero delegado de la organización y máximo vocero, repitió que el 2013 será un año de resultados atractivos donde se notarán las mejoras de la compañía. 

“Con los cambios operacionales y de organización que hemos anunciado, BlackBerry ha establecido una clara hoja de ruta que nos permitirá el objetivo del regreso de un mejor rendimiento financiero el próximo año”, escribió en un comunicado de prensa.

Una difícil tarea en un negocio controlado por Samsung, Apple, Sony, Lg y Motorola, abrigados en el afamado iOS y Android, los dos sistemas operativos que más usuarios tienen en el mundo, seguidos por Windows, la llave maestra de Microsoft y Nokia, quienes apalancados en las ventas de tabletas y computadores personales, proyectan a su Windows Phone en su más moderna versión para los celulares y la octava generación para los demás aparatos.

De acuerdo con la agencia EFE, “BlackBerry dijo que un 40% de sus ingresos en el tercer trimestre del año procede de las ventas de teléfonos, un 53% por servicios y 7% de software y otros ingresos”, después de informar que tiene US$3.200M en efectivo, equivalente e inversiones a corto y largo plazo. 

De ahí que Chen recordara que “la empresa es financieramente fuerte, tiene una cartera de productos amplia y fiable, trabajadores con talento y un nuevo equipo de líderes dedicado a implementar nuestra nueva hoja de ruta".

La empresa, justo el mismo día en el que dio a conocer las cifras de su mala racha, informó que logró un importante un acuerdo estratégico con Foxconn, catalogado el fabricante de productos y componentes electrónicos más importante del mundo, paradójicamente también maquilador de Apple, y con el que construirán celulares que se pondrán en el mercado de Indonesia a comienzos de 2014.

“Esta asociación destaca el compromiso de largo plazo que BlackBerry tiene con el mercado de dispositivos y deja en evidencia nuestra resolución de continuar siendo los líderes en innovación en lo que respecta a soluciones móviles seguras de punta a punta”, advirtió Chen.

“Asociarse con Foxconn le permite a BlackBerry concentrarse en lo que hacemos mejor -diseño reconocido mundialmente, seguridad de alto nivel, desarrollo de software y gestión de movilidad empresarial- sin dejar de ofrecer soluciones para los mercados de rápido crecimiento, gracias a la escala y la eficacia de Foxconn, con la que podremos competir de un modo más eficiente”.

Ahora solo queda esperar. Ha sido el tiempo y los consumidores los que les han dado la lección a estas empresas de tecnología, que pueden llegar a la cima del negocio con mucho trabajo, pero no duran tanto como quisieran en la parte más alta que todos buscan escalar. 

Ese es el mayor reto que tiene el que llegó a ser el rey de esa montaña con su Blackberry Messenger y ahora apenas se ve como uno de los competidores que espera con paciencia en la base del Everest.