La apreciación del dólar frente al real registrada en lo que va 2013 aumentó el costo de los viajes de los brasileños respecto de la mayoría de los destinos internacionales que frecuentan. Según la encuesta del Índice de Precios Hoteleros, que lleva a cabo cada dos años Hotels.com, algunos destinos tuvieron un incremento de más del 40% en los últimos 12 meses. Encabezan el ránking ciudades como Asunción (60%), Atenas (44% ) y Dublín (42%). Los aumentos llevaron a los brasileños a sacar cuentas con mucho cuidado. “El cambio impacta en la planificación del viaje. Quien ya tiene el paquete contratado no anula, pero si la persona se alojaba en un hotel de tres estrellas, se busca uno de dos estrellas”, dice Carolina Piber, directora de marketing de Hotels.com. 

Y si vacacionar se ha hecho más caro en otros países, dentro de Brasil, contra lo que se esperaría, también ha pasado lo mismo. Es así como, en destinos nacionales, las mayores alzas se registraron en Jericoacoara (CE) y el balneario Camboriu (SC), que subieron 48% y 25%, respectivamente. Pero, si se considera por precio diario, el lugar más caro para vacacionar es Rio de Janeiro, con un costo promedio de US$210, similar al valor de los principales destinos internacionales. ¿La explicación? “Rio tiene una dinámica única en Brasil, con una tasa de ocupación muy alta y sin espacio para hacer crecer la oferta en las zonas más famosas de la ciudad”, explica, Piber. No obstante no hay que echarle la culpa sólo a Rio: la fiebre de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 se ha convertido en un motor al alza en todo Brasil, lo cual distorsiona el mercado de alquileres; tanto los hoteleros como los de apartamentos de particulares. De muestra un botón: a fines de noviembre, el arriendo por adelantado de un departamento tríplex, en la menos glamorosa ciudad de São Paulo, había llegado a 700 euros diarios. Una cifra fuera de toda escala, ya que no incluía ningún servicio adicional.

Lo que se dice tener la vaca atada. O una aspiradora de billeteras siempre encendida.