Buenos Aires. La generación de energía creció en los últimos años por debajo de la mitad del PIB argentino, lo que derivó en el "colapso del sistema eléctrico nacional", según un informe especializado difundido este lunes.

"Tarifas fijadas en valores artificialmente bajos exacerban el consumo y desalientan la inversión", alertó el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).

Añadió que "las inconsistencias se disimularon durante mucho tiempo gracias a la expansión de la capacidad de generación de electricidad en años anteriores. Pero consumidas las inversiones acumuladas en la década de los '90 llegaron los cortes del suministro".

El informe se conoció en medio de una seguidilla de cortes de energía en una amplia zona de la Argentina, principalmente en barrios de esta Capital y de los alrededores, cuando el país enfrenta una ola de calor desde el viernes 13 último.

"Los sistemáticos y prolongados cortes en el suministro de electricidad en la Ciudad y el Gran Buenos Aires y en muchas ciudades del interior del país generan malestar en la población y perjudican la producción", planteó el reporte.

Idesa sostuvo que "en el diagnóstico oficial se enfatiza las condiciones climáticas adversas que exacerban el consumo. Sin embargo, las características que están mostrando los cortes sugieren un problema más estructural similar al que en otras épocas sufrió la Argentina".

"Para evitar cortes es necesario que la capacidad (de generación) evolucione de manera consistente con la demanda de electricidad. Planteado de manera aproximada, el ritmo de crecimiento de la oferta energética debería ser similar al crecimiento del Producto Interno Bruto Interno (PIB)", estableció.

Informes oficiales publicados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) sobre potencia efectiva instalada y el ministerio de Economía sobre el PBI para los últimos 20 años se observa que entre 1993 y 1998, el PIB creció a una tasa del 4,7% promedio anual.

En cuanto a la potencia instalada de energía, ésta creció al 6,1% promedio anual.

"Entre los años 1998 y 2003, el PIB cayó a una tasa del -2,3% promedio anual, pero la potencia instalada de energía siguió creciendo al 4,0% promedio anual", comparó Idesa.

Pero entre 2003 y 2013, el PIB creció a una tasa del 6,5% promedio anual y la potencia instalada creció apenas al 3,2% por año.

"Estos datos muestran que hasta el año 1998 la capacidad de generación eléctrica creció a un ritmo superior al de la economía. Con la caída en la producción cuyo pico se da en el 2002, se profundizó la holgura en materia de oferta de energía ya que la capacidad de generación siguió creciendo mientras la actividad económica disminuía", repasó el informe.

Que subrayó que "a partir del año 2003 las tendencias se revirtieron creciendo la potencia instalada en menos de la mitad que el PIB. Esto inevitablemente, y más allá del clima, derivó en la crisis actual".

Para el Instituto, "el insuficiente crecimiento de la capacidad de generación se explica por la deficiente política de regulación eléctrica".

"Una arista central es la fijación de tarifas artificialmente bajas compensadas con subsidios. Entre los años 2003 y 2012 el costo de generar electricidad se multiplicó aproximadamente por nueve, pero los precios que pagan los usuarios por tres", comparó.

Para paliar semejante inconsistencia, Cammesa recibe fondos del Tesoro nacional.

"Administrados de manera poco transparente se estima que este año se asignaron a esta finalidad 40.000 millones de pesos, o sea, la mitad del déficit fiscal", dijo.

Estos subsidios benefician fundamentalmente a las familias que viven en la región metropolitana. Por eso, en la Ciudad de Buenos Aires, es decir donde vive la población de más altos ingresos del país, se paga por la electricidad menos de la mitad que, por ejemplo, en Santa Fe o en Córdoba", remarcó el estudio.

Para Idesa, "los cortes de luz ilustran las consecuencias del populismo. Con irresponsabilidad y demagogia se usaron inversiones hechas en el pasado para sostener tarifas que no compensan los costos de producción".

Esto, añadió, "fatalmente terminó en la escasez que son los cortes de luz. El beneficio de las tarifas bajas queda eclipsado por los enormes daños que generan los cortes".

"La solución estructural es fijar las tarifas acorde a los costos de producción acompañadas por una tarifa social para los hogares de más bajos recursos", expuso.

"Esto va a alentar las inversiones que permitirán evitar los cortes", aseguró el análisis realizado sobre el mercado energético del país sudamericano.