La deforestación total de la Amazonia tiene el potencial de repercurtir en el lugar menos esperado: las grandes ciudades y valles agrícolas de California. ¿Cómo? Disminuyendo 20% las lluvias en el noroeste costero y bajando a la mitad la cobertura de la nieve en la Sierra Nevada, fundamental para la provisión de agua de las ciudades y campos de cultivo.

Ésas son las conclusiones a las que llegó un equipo liderado por David Medvigy, profesor asistente de geociencias en la Universidad de Princeton. “El punto central es que la deforestación amazónica no sólo afectará a la Amazonia. No podrá ser contenida ahí. Ella golpeará a la atmósfera y la atmósfera trasladará sus efectos”, dice. Al convertirse en una pradera con algunos enclaves boscosos supervivientes en los Andes y las Guyanas, se generaría un fenómeno que tiene paralelos con El Niño/Niña. Ello por medio de un mecanismo atmosférico conocido como Olas Rossby Atmosféricas. Se trata traslados de vientos a gran altura que pueden capturar el clima de una región y llevarlo a otra.

En este caso, al no ser más la Amazonia una fuente de humedad, el modelo de simulación indica que se creará un efecto dominó, mediante el cual el aire seco del centro de Sudamérica se trasladaría directamente sobre el oeste de Estados Unidos a partir de diciembre a febrero. “Nuestra intención con este trabajo fue identificar una analogía entre El Niño y la deforestación de la Amazonia”, explica el científico. Y agrega que “hay buenas razones para creer que habrá fuertes similitudes climáticas entre ambos”. 

¿Por qué este efecto no se había detectado con anterioridad? La razón se encuentra en los niveles de resolución de datos. Habitualmente los rasgos atmosféricos más finos se pierden a la escala de unos 200 kilómetros -el doble del ancho de la Cordillera de los Andes- con que se trabaja. Este fenómeno se descubrió con el uso de una resolución fina de 25 kilómetros. Tecnicismos aparte, de concretarse el cambio, los efectos golpearán a todos los estadounidenses: “A la luz de este estudio la deforestación de la Amazonia podría tener consecuencias serias para el abastecimiento de alimentos de Estados Unidos”.