Rio de Janeiro. La presidenta brasileña Dilma Rousseff sobrevoló este viernes el estado de Minas Gerais (sureste), donde las intensas lluvias han causado desde la semana pasada 18 muertes, cerca de 60 heridos y más de 10.000 damnificados.

Acompañada del gobernador Antonio Anastasia, Rousseff vio desde un helicóptero los daños causados por las inundaciones en el estado.

La presidenta, quien se encontraba de vacaciones en el estado de Bahía (nordeste), interrumpió su descanso para ver de cerca los desastres causados por las inundaciones en Minas Gerais.

Según el último boletín de Defensa Civil, 34 ciudades se encuentran en estado de emergencia, más de 7.000 casas sufrieron daños y 116 resultaron destruidas por las lluvias o por los deslizamientos de tierra.

Hasta el momento 6.959 personas se encuentran desalojadas y otras 2.460 se quedaron momentáneamente sin casa.

Las dos últimas víctimas mortales, de las 18 confirmadas en Minas Gerais, son una mujer que se encontraba dentro de su casa cuando esta se vino abajo y un menor de edad, cuyo cuerpo se encontró en el este del estado tras un deslizamiento de tierra que afectó una hacienda el pasado 17 de diciembre, donde murieron seis familiares.

El pasado martes Rousseff sobrevoló el estado de Espirito Santo, en el litoral sureste del país, también afectado por las lluvias.

Las inundaciones han causado en la región 27 muertes y han obligado a desalojar a más de 61.000 personas.

El gobernador de Espirito Santo, Renato Casagrande, anunció que se trata de la mayor catástrofe natural de la historia del estado y que será necesario reconstruir "desde cero" toda la región.