Beijing. El "mal holandés", un enigma tan complejo como la "conjetura de Goldbach", resulta todavía un tema por solucionar para América Latina y el Caribe (ALC).

El mal holandés se refiere inicialmente al fenómeno del boom del sector primario cuando Holanda descubrió grandes depósitos de petróleo y gas natural en 1959, mientras que el sector manufacturero se retorció a causa de la pérdida de competitividad por la apreciación de la moneda local.

Al echar una mirada retrospectiva, los países latinoamericanos ricos en recursos naturales nunca han superado totalmente el mal holandés en el camino de la industrialización. Y el actual proceso de primarización ha llegado a suscitar otra vez las preocupaciones por los impactos negativos de dicho mal.

Proceso de primarización. Durante la última década, en medio de los altos niveles de la demanda exterior y el alza de los precios de las materias primas, los exportadores latinoamericanos intensivos en los productos primarios mejoraron el balance de la cuenta corriente y superaron con éxito la crisis financiera mundial desencadenada en 2008.

Como consecuencia, muchos países exportadores de materias primas en la región, tales como Brasil, Perú, Chile y Argentina, entre otros, han facilitado las inversiones tanto nacionales como extranjeras en el sector extractor o el sector relacionado con los productos primarios, mientras que el sector manufacturero ha quedado rezagado por los escasos estímulos de la política macroecónomica.

Los números nunca mienten. Durante los últimos meses, varias entidades financieras internacionales han publicado sus nuevas previsiones para la economía de ALC en 2013, y coincidieron en la desaceleración económica regional por tercer año consecutivo desde 2011.

Según estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la participación de los productos primarios en las exportaciones de la región se incrementó en alrededor de 20 puntos porcentuales durante la última década. En 2011, las exportaciones de productos primarios ocuparon el 60,7 por ciento de las exportaciones totales, un aumento considerable respecto al 41,1 por ciento de 2001.

Wu Guoping, investigador del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, dijo en entrevista con Xinhua que este proceso de primarización fue la reacción de los países latinoamericanos a las recurrentes crisis de la región, aprovechando la ventaja comparativa de que gozan por la abundancia de recursos naturales.

Wu explicó que, en el caso de Brasil, la contribución industrial a la economía ha permanecido estable desde finales de la década del 90. No obstante, con el auge de las exportaciones de materias primas, la industria brasileña ha registrado un importante ajuste estructural para estimular el desarrollo del sector extractor.

En contraste, la manufactura brasileña se ha visto obligada a sufrir la apreciación de la moneda brasileña, por lo cual ha entrado en una recesión desenfrenada.

De acuerdo con estadísticas del Banco Mundial, la producción manufacturera constituyó apenas el 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) total de Brasil en 2012, índice que permaneció por encima del 30 por ciento durante los años 80.

La primarización produce fragilidad. Armando Castelar, coordinador de economía aplicada del Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV), atribuyó los buenos comportamientos económicos de ALC al mejoramiento de los términos de intercambio, gracias a los altos niveles de precios de las materias primas durante la última década.

El especialista explicó a Xinhua que, con la apreciación del tipo de cambio, los gobiernos lograron controlar la inflación, estimular la demanda nacional y atraer más inversiones extranjeras.

Sin embargo, "este ciclo está llegando a su fin y el crecimiento mediano del PIB regional debe desacelerarse", advirtió Castelar.

Los números nunca mienten. Durante los últimos meses, varias entidades financieras internacionales han publicado sus nuevas previsiones para la economía de ALC en 2013, y coincidieron en la desaceleración económica regional por tercer año consecutivo desde 2011.

En virtud del balance preliminar publicado en diciembre por la CEPAL, organismo dependiente de las Naciones Unidas, el PIB de ALC creció un 2,6% en 2013, cifra inferior al 3% estimado por la entidad en julio pasado.

A su vez, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo en octubre sus proyecciones de la tasa de crecimiento de ALC para 2013 de 3,5% a 2,75%, y para 2014 del 4 al 3%. El Banco Mundial también modificó su perspectiva de crecimiento al 2,5%, frente al 3,3% proyectado en junio pasado.

Aún peor, estas entidades apuntaron al unísono a la tendencia a la baja del crecimiento que ha vivido la región desde 2011. De acuerdo con cifras de la CEPAL, la tasa de variación anual a precios constantes de 2005 llegó al tope de 5,8% en 2010, y desde entonces empezó a declinar con 4,3% en 2011 y 3,1% en 2012.

Entre los factores negativos responsables por la desaceleración, estos organismos recalcaron la volatilidad de los precios de las materias primas y la disminución de la demanda exterior.

Según el informe de la CEPAL, el precio del cobre, importante producto de exportación para Perú y Chile, cayó en 2013 un 7,6% interanual, mientras que el precio del oro disminuyó un 13,1%, de modo que la región registró un deterioro moderado de los términos de intercambios.

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Toque de corneta para transformación. Alicia Girón, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, alertó sobre las consecuencias de la primarización y señaló que la economía orientada por las exportaciones de materias primas es el "talón de Aquiles", porque "pone en una fragilidad permanente a la región latinoamericana".

Girón aclaró que la fragilidad proviene de la volatilidad de precios de las materias primas, que no son definidos por los países exportadores o por los mercados regionales, sino por los mercados financieros internacionales.

"América Latina debe girar hacia un modelo de mayor autosuficiencia y no apostar tanto por los precios de los commodities (materias primas) y a su inserción en el mercado internacional", exhortó la economista.

A su vez, Wu también enfatizó la importancia del reajuste estructural de la economía de ALC. El investigador consideró la primarización como una ronda anterior del ajuste estructural, cuyo objectivo fue adaptarse a las necesidades del mercado internacional.

"Ya es hora de que los países latinoamericanos manejen el reajuste estructural para desarrollar una economía sostenible...El reajuste estructural debe tomar en consideración los diferentes cambios de mercados tanto nacionales como internacionales, y priorizar las políticas dirigidas a mantener, o incluso aumentar, el empleo del sector formal, especialmente el empleo de la industria manufacturera", dijo el especialista.

Según Wu, Brasil ha tenido la conciencia de la urgencia del reajuste estructural y ha emprendido las medidas para guiar las inversiones extranjeras hacia la industria manufacturera, y al mismo tiempo restringir las inversiones foráneas a la minería y la agricultura, pero sin perjudicar las exportaciones de las materias primas.

Castelar también argumentó que los países de ALC "tendrán que realizar reformas que hagan sus economías más eficientes y atrayentes para los inversionistas", además de reducir el desahorro del sector público y aumentar las inversiones en la infraestructura.