Es un secreto a voces que se repite una y otra vez. El prófugo narcotraficante mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán se refugia en Honduras.

A raíz de las declaraciones vertidas en noviembre pasado por el viceministro de Defensa Carlos Roberto Funes, el semanario mexicano Proceso.com.mx publica un amplio reportaje sobre la posible presencia del narco, por cuya captura se ofrece una recompensa de US$7 millones.

"Honduras es el país más vulnerable de Centroamérica y el crimen organizado ya penetró sus instituciones", reza la publicación que pone en contexto la posición geográfica privilegiada del país, que es "propicia para el tráfico de drogas: a mitad de camino entre Colombia y México, con salidas al mar por el Pacífico y el Caribe y frontera con tres países: Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Es la escala ideal de los proveedores sudamericanos y los cárteles mexicanos y tierra fértil para el florecimiento de organizaciones locales".

Entre ellas, menciona la de dos poderosas familias en el departamento de Copán, donde "El Chapo" se desenvolvería como pez en el agua. Estas familias "crecieron al mismo tiempo que lo hizo Mario Ponce, jefe del cártel del departamento guatemalteco de Izabal , fronterizo con los municipios hondureños de El Paraíso y La Florida ", y quien fue extraditado a Estados Unidos en 2011. "Al mando de Ponce crecieron otras dos familias hondureñas asentadas en Guatemala, los León y los Berganza. Ambas, originarias de El Paraíso", dice Proceso.

En 1999, Estados Unidos impulsó el Plan Colombia, en 2011 endureció las medidas de control para evitar la llegada de droga por el Caribe, entonces "el narcotráfico se desplazó hacia los países de Centroamérica y México", por donde pasa el 95% de la cocaína hacia el norte, según el reporte Estrategia Internacional de Control de Narcóticos 2012.

“En dos años han matado a 40 personas en mi municipio y casi todas con saña: les destruyeron la cara y el cuerpo, los quemaron o los descuartizaron. Si alguien habla de más le cortan la lengua para que se sepa que fue por bocón”, relata otro alcalde de un municipio fronterizo de sólo 5 mil habitantes quien también pidió reservar su nombre.

El 75% de la cocaína que pasa por Centroamérica rumbo a México llega en avionetas a Honduras, según el documento.

En el país, hay cerca de 200 pistas clandestinas, la mayoría en La Mosquitia, según el viceministro hondureño de Defensa.

La droga es movida en lanchas por cayos solitarios e islas caribeñas hasta el Golfo de México, o vía terrestre hacia Tocoa y Trujillo, luego a La Ceiba, San Pedro Sula y Copán.

“En cada lugar el paquete va derramando droga, dinero y violencia”, dijo al semanario mexicano el portavoz de la Fiscalía Hondureña Antidrogas, Carlos Vallecillo.

Refugio en Copán. Las organizaciones de narcotraficantes asentadas en Honduras tienen conexiones con los cárteles de Guatemala, Sudamérica y México. La policía hondureña ha detenido a narcos de distintas nacionalidades que residen en regiones como Copán o La Mosquitia.

Consultado sobre la presencia de "El Chapo" Guzmán en Honduras, el viceministro de Defensa ha respondido que: "Sí. Podría ser. Podría ser que esté acá en el área".

En el departamento de Copán, funcionarios y pobladores afirman que han visto al Chapo, señala la publicación del semanario, a quien un burócrata confesó que el narcotraficante mexicano "ha estado o está por aquí. Tiene vinculación con esta gente”.

Una periodista hondureña especializada en narcotráfico afirmó también que "el paso del Chapo por el sector no es nada nuevo. Ha utilizado el lugar como un refugio. Por decir, hoy llega y se va porque tiene la característica de no permanecer mucho en la zona, por el temor a ser detenido. Espíritu y El Paraíso son los dos lugares (a donde llegaría) porque ahí hay puntos ciegos donde pasa la gente y la droga y nadie dice nada”.

Autoridades coludidas. Copán es una región de niños descalzos, casas de adobe y hombres con maltrechos sombreros de doble ala.

El paso de la droga ha hecho florecer algunos negocios y centros comerciales, pero la derrama económica también ha provocado violencia: la tasa de homicidios es de 104 por cada 100 mil habitantes, el doble que la media de El Salvador y la tercera más alta de Honduras, que en 2012 fue de 85,5 por cada 100 mil habitantes o 20 asesinatos diarios.

“En dos años han matado a 40 personas en mi municipio y casi todas con saña: les destruyeron la cara y el cuerpo, los quemaron o los descuartizaron. Si alguien habla de más le cortan la lengua para que se sepa que fue por bocón”, relata otro alcalde de un municipio fronterizo de sólo 5 mil habitantes quien también pidió reservar su nombre. “Aquí la mayoría de las muertes no las relacionan con el narco. Nadie dice nada. Las investigaciones nunca llegan a nada, pero si esa gente habla más de la cuenta, ya sabe”, añade.

“Si comparamos la presencia del narcotráfico con un mapa de mortalidad y criminalidad violenta es casi lo mismo. Estas organizaciones que tienen tanta capacidad de generar recursos también terminan siendo los grandes generadores de la violencia y dejan a su paso una estela de muerte”, considera desde Tegucigalpa Arabeska Sánchez, coordinadora de seguridad del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras . Y de acuerdo con todas las fuentes consultadas sobre este tema, las autoridades hondureñas están coludidas con el crimen organizado.

“Ahora los fiscales ya se involucraron en el delito, los jueces también, la policía lo mismo; el Ejército, peor”, subraya Jari Dixon, fiscal de Copán entre 1998 y 2002.

El pasado septiembre la policía hondureña, con respaldo de la DEA, incautó a Los Cachiros más de US$500 millones en propiedades, hoteles y hasta un zoológico.

La operación, bautizada Neptuno, incluyó la intervención de 71 cuentas bancarias, las cuales se encontraban en ese momento sin fondos. Humberto Palacios, director de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI), dijo que miembros de su corporación coludidos con integrantes del cártel habrían advertido a éstos de la operación Neptuno , lo cual les permitió vaciar las cuentas.