Washington. Mientras Estados Unidos siempre se ha vendido como un "modelo de la democracia", las críticas han arremetido fuertemente este año contra Washington por sus masivos programas de espionaje interno y global, acusando de hipócrita a la administración del presidente Barack Obama.

La historia comenzó a principios de año, cuando trascendió que el Departamento de Justicia estadounidense vigilaba a la agencia de noticias Associated Press (AP), obteniendo durante meses los registros de llamadas de 20 líneas telefónicas, acto calificado de "inconstitucional" por el director ejecutivo de la agencia, Gary Pruitt.

Poco después se destaparon más noticias, incluidas informaciones de que el gobierno recopiló los registros de llamadas telefónicas del reportero de Fox News James Rosen y accedió a sus correos electrónicos personales.

Luego salió a la luz la más grande de todas las historias, cuando Edward Snowden reveló un masivo programa de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, siglas en inglés), mediante el cual analistas examinan los datos que contienen correos electrónicos de millones de estadounidenses.

Snowden también expuso un programa secreto a través del cual el gobierno estadounidense accedió a millones de llamadas telefónicas de los clientes de Verizon.

La noticia copó las primeras planas de los medios en todo el mundo, y luego le siguieron informaciones de que Estados Unidos espiaba a un gran número de países, grupo del que no quedaron exento sus aliados, incluidas acusaciones de haber intervenido el móvil privado de la canciller alemana, Angela Merkel, lo cual Washington negó posteriormente.

Pérdida de credibilidad norteamericana. "El espionaje disoluto de la NSA ha dañado ciertamente la credibilidad de Estados Unidos de diversas formas", dijo Jim Harper, director de estudios de política informativa del Instituto Cato.

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Mientras el espionaje ha sido una técnica recurrente entre naciones, a EE.UU. se le ha reprochado por haber espiado a algunos de sus aliados más cercanos.

"El espionaje de las comunicaciones personales de líderes aliados... transmite una actitud sospechosa hacia los líderes mundiales a quienes EE.UU. trata públicamente como amigos. Cuando sus líderes denuncian amenazas contra la seguridad infomática provenientes del exterior, la NSA es uno de los atacantes más activos de sistemas de ordenadores en el mundo", afirmó Harper.

Los programas nacionales de espionaje de la NSA han debilitado las demandas de EE.UU. sobre el respeto de los derechos individuales, destacó.

"Si quiere ser un modelo de libertad, el gobierno de Estados Unidos debe actuar como un país que respeta los derechos y obedece sus propias leyes", señaló.

Harper apuntó que las operaciones de espionaje de la NSA han dañado la confianza en las compañías de tecnología norteamericanas, lo cual costará al sector en EE.UU. US$1.000 millones y la reducción del comercio mundial en servicios de tecnología avanzada que habrían beneficiado a todo el mundo.

La Fundación de Tecnología Informativa e Innovación estima que las compañías norteamericanas podrían perder hasta US$35 mil millones debido a las actividades de espionaje de Washington, por las dudas de que puedan proteger la seguridad de la información de sus sistemas, reportó Bloomberg.

Además, otros consideran que todavía no se sabe si habrá alguna consecuencia real. Mientras muchos países han reprendido a Washington por sus actividades de espionaje, la realidad es que muchos de ellos quieren hacer negocios con la mayor economía del mundo y acceder a sus mercados. Los países también quieren y necesitan cooperar en temas de seguridad con el ejército estadounidense, opinaron algunos expertos.

"Creo que (el escándalo de espionaje) ha dañado EE.UU. en cuanto a la opinión mundial, pero no respecto a los negocios y (la cooperación de) la defensa con otros países", dijo Ford O'Connell, estratega republicano.

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Secuela política. Mientras tanto, EE.UU. continúa enfrentando la secuela política de su programa global de espionaje.

Funcionarios israelíes pidieron el domingo poner fin al espionaje estadounidense sobre Israel, principal aliado de Washington en Medio Oriente, después de que se revelara que la NSA accedió a los correos electrónicos de los líderes de ese país.

Las demandas se produjeron tras la emisión de documentos filtrados por Snowden y publicados por la prensa la semana pasada, que revelaron que la inteligencia británica trabajó junto a la NSA entre 2008 y 2011 para acceder a las direcciones de correo electrónico de las oficinas del ex ministro israelí de Defensa Ehud Barak y el ex primer ministro Ehud Olmert.

Respecto al hecho de si Obama conocía que las agencias de inteligencia estadounienses estaban espiando a los aliados de EE.UU., la NSA negó que el presidente estuviera al tanto.

Sin embargo, la revista Política Exterior consideró en un reciente artículo que sería imposible que Obama no conociera sobre las actividades de espionaje de la NSA contra sus aliados, aunque podría no estar al tanto de los detalles.