Eleconomista.com.mx. Los desencuentros del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) e Inmobiliaria Fumisa se intensificaron a tres días de que se revise el contrato que otorga a la segunda empresa la explotación comercial de locales, mostradores y estacionamiento del área internacional de la Terminal 1, iniciado en 1991.

De esa manera quedaría saldada la inversión de 1.200 millones de pesos (US$91,8 millones) que inició Fumisa ese año para construir infraestructura en la terminal (con base en sus actualizaciones, el monto actual ronda los 4.900 millones de pesos).

En el documento original se pactó que la inmobiliaria tendría por sus inversiones una Tasa Interna de Retorno (TIR) de 12,82% y la alcanzada hasta abril del 2011, según se ha justificado ante instancias judiciales, es de 5,01%, afirmó el director de la firma, Ruffo Pérez-Priego.

Este domingo, en rueda de prensa, denunció que la semana pasada cerca de 50 de sus 180 subarrendatarios han sido contactados por personal del AICM para pedirles que firmen un nuevo contrato con ellos porque el de Fumisa se vence este 31 de diciembre.

De negarse, podría ser impedida la apertura de sus negocios a partir de ese día y para los que están en las salas internas no habría gafetes de acceso.

Duty Free, el restaurante La Mansión, la casa de cambio Globo, Britt Shop, Air France y Pineda Covalin, son algunas de las firmas notificadas, explicó el directivo.

Al respecto, la gerencia de Comunicación Social del aeropuerto capitalino dijo que la información relativa al contrato está en manos del área jurídica y que “una vez que venza el contrato (lo cual sucederá mañana) darán a conocer lo que procede. Por el momento no hay más”.

Con la TIR actual, deberíamos estar diez años más: Fumisa.  En el 2006, el AICM inició un litigio en contra de Fumisa relacionado con la forma en que se calculó la TIR y sobre algunas cláusulas del contrato, con ello inició un largo proceso legal, recordó el directivo.

Luego de transitar por diversas instancias judiciales, la empresa logró que en el 2011, un juez de la ciudad de México validara la información presentada y con ello también la tasa de retorno de 5,01% (la baja fue causada principalmente por la crisis económica de finales de 1994).

A partir de entonces cada seis meses deben presentar actualizaciones a la TIR y aunque la del 2013 aún no la entregan, Pérez-Priego considera que no será mayor a 5% porque los cálculos se hicieron respecto de los primeros años del convenio y para cubrir totalmente la inversión, la firma se deberá mantener diez años más con los derechos de explotación comercial mencionados.

Desde su perspectiva, si el AICM decide terminar el contrato se violaría la última resolución judicial emitida el 15 de abril del año en curso por el Juzgado Vigésimo Civil de la ciudad de México, la cual ya fue apelada una ocasión sin éxito, que decreta provisionalmente que las cosas se mantengan en el estado actual.

Además, “se hace un apercibimiento para que la parte demandada (el aeropuerto) instruya a sus funcionarios y/o empleados para que se abstengan de perturbar los derechos posesorios de la parte actora, así como cualquier acto tendiente a desposeerla o perturbarle la posesión”.

Bajo el paraguas de Advent. A finales de los años 90, tras una suspensión de pagos, Inmobiliaria Fumisa tuvo una inyección de capital de Advent International, con lo cual se convirtió en su accionista controlador y que fue el primer paso de inversiones que ahora incluyen participaciones en Gayosso, Milano e InverCap.

Actualmente, Fumisa es la encargada de la explotación comercial del área internacional de la Terminal 1 del AICM, incluidos los negocios de comida y bebida, los mostradores de las aerolíneas y todos los espacios publicitarios.

Su director, Ruffo Pérez-Priego dijo que Advent International maneja activos por más de US$30.000 millones, por lo cual considera que está garantizada la operación de Fumisa en México.

El primer contrato con la terminal área se hizo con el operador Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) en 1991, posterioremente, en el 2006, firmó uno de intercambio de derechos con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, filial del grupo aeroportuario con mismo nombre, que es el operador hoy en día.

Dadas las características del acuerdo, éste ha sido cuestionado e incluso calificado como leonino, porque otorga ventajas a la empresa privada; sin embargo, se ha argumentado ante instancias legales la validez y continuidad del mismo.

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