Santo Domingo. El presidente haitiano, Michel Martelly, llamó este miercoles, día de la independencia nacional, a la unidad de Haití para eliminar las barreras que le impiden "avanzar por el camino del progreso y el desarrollo".

Martelly también exhortó al pueblo haitiano a superar sus diferencias para "sanar a la nación", en una ceremonia realizada en la ciudad de Gonaives, 180 kilómetros al norte de la capital haitiana, lugar donde hace 210 años los padres fundadores de Haití rompieron la tutela de Francia.

"Nuestro país está enfermo y demanda el concurso de todos sus hijos para ponerse de pie. En ocasión del 1º de enero, en comunión con el espíritu de nuestros ancestros, yo los invito a unir las fuerzas para convertir a Haití en un país fuerte", dijo el mandatario.

Martelly agregó que al país le espera mucho por hacer en el 2014, año en que los haitianos "tomaremos la ruta de la paz, del diálogo, de la estabilidad política, de las buenas elecciones, de la democracia y la seguridad, la ruta que dará trabajo" a su país.

Haití repitió el año pasado otra crisis política que terminó por aplazar unas importantes elecciones parciales programadas para principios el 2012, y dejó a medias el proceso de reconstrucción nacional al cumplirse el tercer aniversario del terremoto de enero del 2010.

Las protestas se acentuaron a finales del 2013 cuando la oposición salió a las calles para reclamar la renuncia de Martelly, quien se mantuvo enfrentado con el Poder Legislativo, aunque logró algunos avances en la aplicación de programas sociales y en la recuperación económica del país.

"Un país es como una familia, no todos tenemos los mismos gustos, pero todos somos hermanos", dijo hoy el mandatario haitiano.

Martelly llegó temprano a Gonaives donde asistió primero a una ceremonia religiosa en la catedral de la ciudad, acompañado por su esposa, Sophia Saint-Rémy, el primer ministro Laurent Lamothe, legisladores y funcionarios locales, además del miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país y dos ex presidentes haitianos, Jean Claude "Baby Doc" Duvalier y Prosper Avril.

Luego, el gobernante se trasladó a la plaza principal de la ciudad donde Lamothe izó la bandera nacional y luego el gobernante dirigió un discurso a los presentes.

Martelly dijo que aunque la época no es la misma, la batalla no es diferente, y que como sus antepasados lo hicieron, la nación está llamada a luchar contra las fuerzas que se ciernen sobre el país y que hoy se llaman "hambre, desempleo, inseguridad, falta de atención de la salud e ignorancia".

El gobernante agregó que hoy en día todos los sectores de la sociedad deben unir sus fuerzas y cambiar la vida en Haití, para crear trabajo, enviar a los niños a la escuela, construir hospitales, carreteras, desarrollar sus talentos y explotar sus riquezas, recuperar el medio ambiente, realizar buenas elecciones y desarrollar la agricultura para alimentar a todos en el país.

"En nombre de ese pasado digno y glorioso desarrollemos nuestras capacidades para cambiar la vida de nuestros ciudadanos", afirmó Martelly.

Haití debe elegir este año a un tercio del Senado (diez legisladores), además de otros 142 concejales y 570 asambleístas locales en todo el país, en unas elecciones programadas para el próximo 26 de este mes.

El proceso sufrió meses de retraso por pugnas entre el Ejecutivo y el Legislativo sobre la conformación del tribunal electoral, y luego por diferencias en cuanto a la ley que debe servir como base para llevar a cabo las elecciones.

A la fecha, cuarenta partidos políticos se han registrado para participar en los comicios, aunque ninguno opositor, que se negó a inscribirse debido a que la ley electoral no había sido promulgada al momento de realizarse la convocatoria.

El primer ministro haitiano dijo esta semana que el 2014 será un año electoral y garantizó que el Colegio Transitorio del Consejo Electoral Permanente (CTCEP), encargado de realizar los comicios, tiene todo los medios necesarios para llevar a cabo su misión.

Haití conmemorará el próximo 12 de enero el cuarto aniversario del poderoso sismo de 7,3 grados que sacudió Puerto Príncipe y que dejó oficialmente 222.570 muertos y daños materiales por US$7.900 millones.