Aun cuando el 2013 fue un año atípico en lo que a cifras oficiales respecta, una cosa parece evidente: que el volumen de importaciones bajó con respecto a ejercicios fiscales anteriores, razón que estaría detrás de los desajustes en el abastecimiento de productos básicos y no tan esenciales que se han apreciado a lo largo del año, y que se hicieron más evidentes a partir de la segunda mitad del año recién culminado.

Esta hipótesis se corrobora al hurgar en los datos de las cuentas nacionales de los tres primeros trimestres de 2013 -último balance disponible-, según los cuales las importaciones totales del país bajaron a US$39.439 millones, cifra que es 4,9% menor a los US$41.498 millones contabilizados en el mismo lapso de 2012, de acuerdo con el Banco Central de Venezuela (BCV).

Al escudriñar las cifras, se tiene que mientras las importaciones no petroleras del sector público crecieron 12,8% en el período en cuestión, las compras del sector privado cayeron en más de 13% en ese mismo lapso.

Este dato, según los analistas, reitera la tesis sobre que la caída de las importaciones ha impulsado la crisis de abastecimiento que se ha vivido en rubros como papel higiénico, leche en polvo, aceite comestible, margarina y artículos de higiene personal, productos que dependen mucho de materia prima y otros insumos importados.

Por otra parte, el balance del comercio con Estados Unidos, el mayor socio de Venezuela, ratifica la disminución de las importaciones al señalar que entre enero y septiembre las compras venezolanas totalizaron US$10.166 millones, 21% menos respecto a los US$12.869 millones registrados en el mismo lapso de 2012.