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Notas de gestión para Río + 20
Martes, Junio 12, 2012 - 17:37

A propósito de la celebración de la conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable Río+20, AméricaEconomía pasa revista al tema de la sostenibilidad. Algo que ya es más que una moda.

A medida que se acerca el 20 de junio, fecha de la celebración de Río+20, la antesala de la COP 18 en Doha, se agudiza el debate sobre el desarrollo sostenible. De un lado, los optimistas más comprometidos urgen a las autoridades mundiales para encuentrar soluciones a que el planeta resista el embate de más de 7 mil millones de humanos y de economías que necesitan crecer. Del otro, los escépticos esbozan una media sonrisa al sentenciar “que no llegarán a acuerdos, porque en el fondo la sostenibilidad es una moda pero nadie se toma en serio el peligro ni está dispuesto a cambiar”.

La realidad, elusiva en sí misma, quizás esté en medio de las dos posturas. Por supuesto, aún falta mucha voluntad política y cambio de actitud de corporaciones y sociedad civil para lograr las metas de un desarrollo sostenible, pero también es cierto que desde hace un par de décadas hasta ahora, algo se ha avanzado al menos en conciencia sobre el tema.

América Latina progresa con más lentitud que Europa o incluso EE.UU. Pero ya algunas legislaciones contemplan medidas que regulan el impacto de las corporaciones sobre sus entornos. También los ciudadanos exigen más responsabilidad de las compañías en su relación con las comunidades. "Hace diez años, las empresas empezaban a hablar de la responsabilidad social y de la sostenibilidad. Poco a poco, es un tema instalado en la agenda y ya se ve como algo estratégico", señala Gerardo Lozano, director del Centro para la Integración del Valor Económico y Social de la EGADE. Almudena de la Mota, directora ejecutiva de la Maestría Internacional en Desarrollo Sostenible y Responsabilidad Corporativa de la EOI, agrega que "se ha llegado un poco a la conclusión de no medir tanto qué rendimiento económico deviene directamente de políticas de desarrollo sostenible o responsabilidad corporativa, sino que no se acepta que no llevarlas a cabo sí implica un costo negativo económico y social, especialmente en períodos de crisis".

Esta conciencia se traduce en la demanda por parte de las compañías de personal capacitado que sepa lidiar con los desafíos actuales, con los conocimientos que les permitan implementar estructuras y acciones que resulten en modelos de negocios y producción sostenibles en el tiempo. Para disponer de este tipo de profesionales, las universidades y escuelas de negocio tendrán que jugar su rol educativo y formar especialistas. En este sentido, AméricaEconomía indagó entre empresas y expertos académicos para configurar un panorama de las perspectivas de desarrollo de carrera para estos profesionales, y la evolución de acciones y pensamiento entre las empresas de la región.

Sostenibilidad: qué es y cómo aplica

Hace décadas el calentamiento global era aún asunto de debate científico, hoy sólo los fundamentalistas religiosos lo descartan porque en la Biblia leen que Dios prometió a Noé que aquel sería el último diluvio.

Ante el consenso científico, la sociedad civil y la comunidad internacional presionan a los gobiernos para respaldar acciones que conduzcan a un desarrollo sostenible.

Pero sostenibilidad es un término que sugiere muchas definiciones y posibilidades de aplicación. De la Mota lo define como "más dirigido a la parte del medioambiente. Aborda por ejemplo el desafío energético, las perspectivas del desarrollo socioeconómico, las implicaciones económicas y financieras, los lobbies, el diagnóstico de los impactos, el cambio climático en economías de bajos recursos y el management del ambiente corporativo y manejo de ciclos".

Para distinguirlo de la responsabilidad social corporativa, la directora explica que esta se entiende como "más enfocada a la parte ética vinculada al área del negocio y la comunicación de la empresa, su gobernabilidad, reputación como parte de una estrategia empresarial".

Cuando de llevar la teoría a la práctica se trata, persiste el mito de que un modelo sostenible de gestión es per se menos rentable. Sin embargo, un estudio del Boston Consulting Group confronta esta noción. En el reporte Potential Impacts of the New Sustainability Champions: How Management Can Change the World, se da cuenta de cómo empresas que actúan en economías emergentes con un modelo de gestión sostenible han sido capaces de situarse como punteras de su rubro de negocios. Compañías como la chilena Masisa, la brasileña Natura, o la costarricense Florida Ice & Farm han obtenido niveles de ingresos superiores que combinan con la aplicación de formas de producción más eficientes, ahorrativas, que producen beneficios no sólo para la organización sino para su entorno.

Según Roberto Salas, gerente general de Masisa, "desde su fundación la filosofía de negocio de sus propietarios apuntaba a que el valor financiero debía ir junto a la generación de valor económico, social y ambiental. No creemos en generar un valor financiero a costa de pérdidas de valor social en las comunidades, o de algunos stakeholders, que no se sostendría a largo plazo. Al final del día, de no hacerlo de esta forma, los stakeholders pasan factura y el valor financiero se afecta".

Masisa, que opera dentro de la industria de los tableros de fibras de madera para muebles y arquitectura de exteriores, ha diseñado una estrategia basada en cuatro pilares que le ha devuelto este triple beneficio. "Dos son operativos y buscan la eficiencia, y otros dos son de diferenciación. En este sentido, buscamos conectarnos más que otros actores de la competencia con el cliente final, que son sobre todo los pequeños y medianos mueblistas. Con ellos hemos creado una red que les permite intercambiar para aprender mutuamente, pero también los hemos incluido en una serie de beneficios, como seguros médicos y de accidentes y descuentos en farmacias, a los cuales no tendrían acceso de forma aislada. Además, ofrecemos capacitación de cómo mejorar el uso de los productos, lo cual los ayuda a convertirse en mejores micro emprendedores", explica Salas.

En el caso de la compañía Florida Ice & Farm, de Costa Rica, productora de un amplio rango de bebidas, su directora de relaciones corporativas Gisela Sánchez dice que “desde 2008 la empresa tomó la decisión de fusionar sus estrategias de negocio y responsabilidad social para trabajar con la misma rigurosidad sobre las ventas, la participación en el mercado y la generación de utilidades, con la meta de reducir la huella ambiental y crear valor social”. Desde entonces, la empresa emite cero residuos y reutiliza y recicla hasta el 98,5% de estos, que procesa para la producción de energía. También mide la huella hídrica para reducirla al mínimo, y trata de devolver limpia al sistema hídrico la mayor parte del agua que usa para la producción.
En ambos casos, las iniciativas sostenibles han reforzado la lealtad de los clientes o consumidores, beneficiando la preferencia por su marca.

El aporte de las escuelas

Beyond Grey Pinstripes es el nombre del ránking elaborado por el Aspen Institute para evaluar los programas de universidades y escuelas de negocios que más contribuyen a la formación de profesionales dentro de estos temas. Al explicar la relevancia de una iniciativa como esta, el Aspen Institute argumenta que en un escenario donde la práctica de negocios poco éticos ha impactado negativamente en la economía global y traído la crítica sobre la contribución social de las escuelas de negocio, el aporte de estos centros, al ofrecer este tipo de programas, ayuda a formar el tipo de profesional socialmente consciente en demanda actual.

Una de las escuelas destacadas en el mismo es la mexicana EGADE. Gerardo Lozano explica la inclusión de la escuela por el trabajo que esta ha venido desarrollando. "Se trata de comunicar transversalmente en todo el MBA estas ideas de generar valores no sólo financieros, sino sociales y económicos".

Otra escuela latinoamericana incluida en este ránking es la Universidad de los Andes en Colombia. Patricia Londoño, directora de las Maestrías en Gerencia Ambiental y Práctica del Desarrollo en esta universidad, comenta que el aumento de la oferta de programas es indicativo de que en Colombia el tema evoluciona, si acaso no tan rápido como debiera. "Hace 15 años quizás nadie demandaba estas especializaciones, de hecho durante los 90 aún no existían. Pero ya las empresas ven la necesidad de tener personas con un perfil profesional que les permite entender y enfrentar los desafíos en temas sociales y ambientales".

Fuera de América Latina, la española IE University se destaca por su trabajo en este sentido. Aunque
también opta por contaminar todos los programas con estas ideas, el que se orienta por excelencia a formar profesionales de este perfil es el Master in Environmental Management iniciado hace dos años. Lara Lázaro Touza, su directora académica, cuenta que "el motivo de su creación fue el incremento de la demanda de empresas por profesionales transdisciplinarios, o sea, personas con una formación que no sólo se limita a un conocimiento técnico o teórico sobre el tema, sino capaces de actuar y resolver problemas en entornos dinámicos y complejos. Por eso no sólo enseñamos a los alumnos a trabajar en equipos multiculturales y multidisciplinarios, o sobre habilidades de liderazgo, sino que les ofrecemos un marco conceptual que les ayude a resolver problemas de forma constructiva y creativa, de forma que tomen en cuenta aspectos de la sociedad, el medioambiente y la economía esenciales para cualquier negocio".

De la Mota, refiriéndose a la contribución del EOI, observa que "caminamos hacia un modelo empresarial que necesita empleados comprometidos y leales, quienes estén en contacto con las demandas de la sociedad, la cual de manera creciente exige más responsabilidad ambiental, mejor gestión de productos, procesos, recursos y personas".

Claro, cada contexto requiere de los profesionales competencias, conocimientos y habilidades específicas. Por ejemplo, las características de las legislaciones de los países varían. Mientras México aún no emite leyes específicas dirigidas a controlar a las empresas, según advierte Lozano, Londoño refiere que en Colombia la normatividad exige que "todas las empresas tengan un área dedicada a la gestión ambiental".

Perspectivas profesionales

La decisión de que estudiar una carrera o una especialización es una de las más aventuradas y riesgosas que toma una persona. Contar con información sobre las perspectivas laborales y de empleo en los posibles ámbitos de su elección, puede ser el factor determinante en esa decisión.

En el campo de la evolución de la sostenibilidad como elección de modelo de gestión, Lara Lázaro Touza comenta que, entre para motivar los debates con los alumnos del programa, se usan reportes emitidos por importantes organismos internacionales como la OIT y la ONU sobre la probable evolución del sector de cara a futuro.

La directora de la maestría hace referencia a que en general, se indica que ese mercado se duplicará en volumen en relación a las cifras correspondientes al período 2000-2010, con un valor a nivel internacional que crecerá hasta los 2.200 millones de Euros.

En cuanto a los sectores que necesitarán más profesionales, aunque variará de acuerdo a la región geográfica, los principales serán los de eficiencia energética, las consultoras, la construcción verde, las instituciones internacionales y también los gobiernos. Solamente dentro del rubro de las energías renovables, se estima una creación de 20,4 millones de puestos de trabajo.

Actualmente, dentro del concierto de empresas que operan en América Latina, tanto Lozano como Londoño coinciden en que las compañías que buscan más profesionales de este perfil son aquellas vinculadas a mercados internacionales. "Sí creo que en otras regiones se ve mayor conciencia sobre el tema, y a niveles normativos están más avanzados. Europa nos lleva años de ventaja desde el punto de vista legislativo y las inversiones en economía verde, pero también en lo relacionado con la educación del consumidor. EE.UU. también ha empezado antes que nosotros a formular normas de prevención de contaminación, etc. Mientras América Latina se pone al día pero aún falta camino por recorrer".

Autores

Jennifer P. Roig