Lima. El presidente peruano, Alan García, hará lo posible para evitar que un izquierdista tome las riendas de una de las economías que más crece en América Latina y dirigirá una ofensiva en favor de un candidato conservador o centrista para la carrera electoral del 2011.

El líder conservador presionaría con férreas críticas a la oposición en su último año de impopular mandato, pero cuya política liberal ha puesto a Perú en el sitial de las economías mundiales de mayor repunte, dijeron analistas.

Una de sus víctimas es Ollanta Humala, un ultranacionalista que casi ganó a García la carrera presidencial del 2006 y ocupa el cuarto lugar en las preferencias electorales, pero que se ha quejado de ser injustamente descrito como opositor de la inversión privada y ahora intenta bajar su tomo radical.

García, que cumplirá el miércoles cuatro años de su segundo gobierno, está en carrera para reflotar de una desaprobación del 65% -según sondeos-, lo que puede ponerle cuesta arriba cualquier intento de volver para un histórico tercer mandato del 2016 al 2021, coincidieron.

Su postura de ferviente promotor de la inversión privada y del libre mercado contrasta con el sistema controlador de su primer mandato entre 1985 y 1990, que terminó en crisis económica, y ha marcado diferencia con el avance de gobiernos de izquierda en Latinoamérica.

El líder de 61 años ha buscado sacudirse de un pasado también manchado por el surgimiento de grupos guerrilleros de izquierda que tuvieron su apogeo a fines de la década de 1980. Una de sus tácticas ha sido jugar con la memoria de los votantes al recordar la violencia de esa época.

La guerra interna y los intentos de rebeldes por derrocar al estado dejaron entre las décadas de 1980 y 1990 unos 69.000 muertos y desaparecidos, entre civiles y militares.

"El tema del terrorismo es muy sensible en Perú y está el tema siendo utilizado como instrumento de propaganda", dijo el politólogo de la Universidad Católica de Perú y ex jefe de la entidad estatal de procesos electorales, Fernando Tuesta.

"El gobierno ha logrado poner a los terroristas al nivel de los opositores o de sus enemigos, sea quien sea", agregó.

Beneficiados. García fue criticado el año pasado por la oposición por prometer a los empresarios que trabajará para evitar que un izquierdista antiinversión privada gane las próximas elecciones de abril del 2011.

Luego se retractó diciendo que la forma de garantizar la estabilidad era asegurar el desarrollo del país para que los peruanos voten por un continuismo económico.

Su estilo hace el juego a dos de los políticos con los que García, cuyo partido carece de un candidato presidencial, tiene una aparente relación cordial: Keiko Fujimori, una legisladora conservadora hija del ex presidente y ahora preso Alberto Fujimori, y el pragmático alcalde de Lima, Luis Castañeda.

Ambos lideran actualmente los sondeos de preferencias electorales para las presidenciales del 2011. "Entre Keiko y García hay una serie de intereses comunes. García quiere la continuidad (de la política económica) porque quiere regresar en el 2016", dijo el politólogo Tuesta.

Analistas afirman que uno de los perjudicados en esta ola de críticas sería el ex mandatario Alejandro Toledo, rival político de García y posible candidato presidencial.

Toledo, en el tercer lugar de los sondeos, ha sido criticado recientemente al conocerse que durante su gobierno fueron pagadas indemnizaciones a acusados por terrorismo por mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Las indemnizaciones fueron para reparar a muchos condenados por no haber tenido un debido proceso durante el Gobierno de Fujimori.

Las criticas oficialistas han recaído también sobre grupos ecologistas o movimientos de indígenas, que lideran protestas contra leyes que promueven la inversión en zonas de la selva al alegar que contaminan sus tierras ancestrales.

Postura. García ha endurecido leyes ligadas a la seguridad, en momentos en que ha aumentado las acciones de los remanentes de Sendero Luminoso, que actúan en alianza con el narcotráfico.

El sensible tema de la violencia se encendió luego de la liberación de la guerrillera estadounidense Lori Berenson tras cumplir dos terceras partes de su condena a prisión.

Por ejemplo, ha ordenado remover de las escuelas públicas a maestros que pertenecieron a Sendero Luminoso y que habían recuperado su trabajo tras cumplir su condena.

García ha pedido además al Congreso que revise una ley que prohibiría a los excarcelados por terrorismo presentar su candidatura a cualquier cargo político en el país.

Miembros de Sendero Luminoso que han cumplido condenas a prisión han anunciado la formación de un partido político para buscar participar en las próximas elecciones.

Sendero Luminoso, que fue uno de los grupos más violentos de Latinoamérica, ya no sería una amenaza real para el país.

"Lo que más nos preocupa es que se ha producido una escalada de medidas represivas que impiden el derecho de reunión y derecho a la libertad de expresión", dijo Francisco Soberón, presidente de Aprodeh, un grupo de derechos humanos.

Otra de las acciones del gobierno que pareció dura fue el intento en julio de expulsar a un religioso británico por sus manifestaciones en defensa de la selva amazónica.

"Tenemos que decir con firmeza que no se puede de ninguna manera permitir que extranjeros en el país realicen actividad solidificando protestas contra un modelo de desarrollo que todos los peruanos lo hemos apoyado en las urnas", dijo en esa oportunidad el primer ministro, Javier Velásquez.