Manchester, EE.UU. Los aspirantes a la candidatura republicana para la Casa Blanca centraron sus ataques sobre el presidente Barack Obama y se abstuvieron de criticarse los unos a los otros en el primer debate importante de cara a la carrera presidencial del 2012.

Los republicanos criticaron a Obama por lo que consideran su fracaso en la economía, y criticaron duramente su reforma de salud, calificándola de una enorme intrusión gubernamental, al tiempo que evitaron todas las ocasiones para atacarse unos a otros en un debate organizado por la cadena CNN en Nuevo Hampshire.

En el debate televisado a todo el país estuvieron los principales contendientes a lograr el derecho de retar a Obama. El presidente demócrata supera a cualquiera de ellos en la mayoría de los sondeos. Las elecciones serán en noviembre del 2012.

El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney aventaja a sus rivales en la mayoría de los sondeos, pero es un favorito incómodo en un grupo que ha atraído críticas de algunos en el partido por ser demasiado flojo.

La congresista Michelle Bachmann, que aún no había entrado formalmente en la carrera, hizo el anuncio oficial durante el debate.

Los contendientes fueron Romney, Bachmann, el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich -que se saltaron otro debate el mes pasado-, el ex senador Rick Santorum, el ex gobernador de Minnesota Tim Pawlenty, el ex empresario del mundo de la pizza Herman Cain y el congresista Ron Paul.

"Este presidente ha fracasado, y ha fracasado en un momento en el que el pueblo americano confiaba en él para que crease empleos y pusiera la economía en marcha", dijo Romney, que encabeza a los aspirantes republicanos en los sondeos.

Pawlenty, que el domingo criticó el plan sanitario aplicado por Romney en Massachusetts, llamándolo "Obamneycare" (conjugando el nombre de ambos con "care", por atención sanitaria), evitó cuidadosamente un enfrentamiento directo, mientras todos los candidatos se trataban con deferencia.

Romney defendió su plan, que ha atraído las críticas de los más conservadores, y aseguró que es diferente del de Obama, en parte porque no sube los impuestos y porque tiene una base estatal.

"Si a la gente no le gusta en nuestro estado, puede cambiarlo. Esa es la característica por la que los estados están en la posición adecuada para este tipo de responsabilidad", aseguró.

Los candidatos tampoco quisieron unirse en las críticas al plan económico de Pawlenty, que dependió de un crecimiento poco habitual de un 5% para financiar sus recortes de impuestos. Pawlenty dijo que sus detractores carecen de ambición.

"La idea de que no podamos tener este crecimiento del 5% en Estados Unidos es basura. Es una actitud derrotista", aseguró.