El ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa de Ecuador, Miguel Carvajal, dijo que según información preliminar, la sublevación de un grupo de policías y algunos militares ha causado un muerto y algunos heridos.

En una rueda de prensa junto a otros ministros en el Palacio de Carondelet, la sede de la Presidencia, Carvajal dijo, además, que el Gobierno dialogará con los sublevados si ellos deponen su actitud.

Rafael Correa busca un acuerdo. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se reunió con un grupo de los policías sublevados en rechazo a la eliminación de incentivos profesionales.

"Una delegación conformada por representantes de los policías sublevados acompañados por un abogado mantienen en estos momentos una reunión con el presidente de la República, Rafael Correa", señalaron fuentes oficiales.

La cita tiene lugar "en una de las habitaciones del Hospital de la Policía Nacional, en donde (Correa) está asilado tras ser agredido por los manifestantes, quienes además impidieron la salida del mandatario", añade.

Según Andes, en la reunión también está presente el ministro de Finanzas, Patricio Rivera.

Correa permanece en el hospital de la policía a donde llegó después de salir del Regimiento Quito, donde recriminó a los policías sublevados por su accionar y les recalcó que no claudicará en su intención de cambiar las estructuras del país.

En su tumultuosa y atropellada salida del regimiento, en medio de gases lacrimógenos, Correo, que acaba de ser operado de una rodilla, se hizo daño en una pierna y por eso fue al hospital.

El hospital está cercado por policías sublevados, mientras que en las calles aledañas fuera de ese anillo se ha congregado una multitud de simpatizantes de Correa, contra la que los agentes han disparado pelotas de goma, según constató una periodista de Efe.

El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, ha llamado a los ciudadanos de Quito a dirigirse al lugar para "rescatar" a Correa.

En las inmediaciones del hospital no hay presencia militar visible. El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, el general Ernesto González, ha pedido a los sublevados que depongan su actitud y se preserve el estado de derecho.

Al mismo tiempo, pidió que el proyecto de ley que reduce los beneficios salariales de los policías y militares, que dio lugar a las protestas, "sea revisado o dejado sin efecto", de forma que los agentes "no se vean afectados en sus derechos".

El gobierno no ha aceptado por ahora esa demanda.

Policías de Ecuador piden derogar ley que los afecta. Centenares de policías en rebelión mantienen sitiado este jueves en un hospital de Quito al presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien había enfrentado a los uniformados, que protestan contra una ley que les reducirá beneficios económicos.

Los manifestantes, de civil y uniformados, lanzaban arengas contra el gobierno en las afueras del sanatorio de la Policía, en el norte de la capital, donde Correa es atendido tras haber sido agredido por agentes en un cuartel policial, al que acudió para tratar de sofocar la sublevación.

Correa denunció desde la clínica que su gobierno es víctima de un intento de golpe de Estado y que policías en rebelión han intentado ingresar a su habitación, en la que se encontraba para recibir atención médica.

"Nosotros queremos que derogue la ley aprobada por el Legislativo. Vamos a estar aquí hasta cuando sea necesario", dijo a la AFP un policía que pidió no ser identificado, en medio de un tumulto en el que estallaron bombas de gas lacrimógeno.

Los agentes, varios de ellos movilizados en vehículos y motocicletas, impiden que el presidente ecuatoriano abandone el hospital para ser trasladado hasta el Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo. El gobierno de ese país decretó el Estado de excepción con el fin de hacerle frente a la situación.

Correa permanece en el hospital de la Policía, a donde llegó después de salir del Regimiento Quito, donde recriminó a los policías sublevados por su accionar y les recalcó que no claudicará en su intención de cambiar las estructuras del país.

En su tumultuosa y atropellada salida del regimiento, en medio de gases lacrimógenos, Correa, que acaba de ser operado de una rodilla, se hizo daño en una pierna y por eso fue al hospital.

El hospital está cercado por policías sublevados, mientras que en las calles aledañas fuera de ese anillo se ha congregado una multitud de simpatizantes del presidente, contra la que los agentes han disparado algunos gases, según constató una periodista de Efe.

El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, ha llamado a los ciudadanos de Quito a dirigirse al lugar para “rescatar” a Correa. En las inmediaciones del hospital no hay presencia militar visible. El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, el general Ernesto González, ha pedido a los sublevados que depongan su actitud y se preserve el estado de derecho.

Al mismo tiempo, pidió que el proyecto de ley que reduce los beneficios salariales de los policías y militares, que dio lugar a las protestas, “sea revisado o dejado sin efecto”, de forma que los agentes “no se vean afectados en sus derechos”. El gobierno no ha aceptado por ahora esa demanda.