Miami. Reconstruir Haití tras el sismo de enero pasado es similar a restaurar Europa después de la Segunda Guerra Mundial e implica decisiones complejas acerca de cómo alojar o reacomodar a más de un millón de personas que se quedaron sin hogar, dijo una funcionaria del Banco Mundial.

Ocho meses después del sismo de siete puntos que destrozó la mayor parte de la capital Puerto Príncipe y dejó hasta 300.000 muertos, la comunidad humanitaria internacional ha sido criticada porque los esfuerzos por limpiar los escombros y reubicar a los sobrevivientes han tardado en materializarse.

Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, que se ha centrado en la reconstrucción de Haití, dice que el mundo debe ser consciente de la escala y la complejidad de la misión.

"Es, creo, una de las peores situaciones que ha enfrentado el mundo", indicó en una entrevista el martes a la tarde en el margen de una conferencia sobre América en Miami, Estados Unidos.

La funcionaria comparó la recuperación de la capital haitiana y la reactivación de su paralizada economía con reconstruir un área devastada por la guerra, como Europa después de 1945, "con el factor complicado de que Haití es uno de los países más pobres del mundo y este era su centro económico".

Cox recordó que muchos residentes de Nueva Orleáns tardaron años en regresar a sus hogares luego de las pérdidas humanas y materiales causadas por el huracán Katrina en el 2005, y que Londres tuvo marcas del bombardeo alemán de la Segunda Guerra hasta bien entrada la década de 1950.

"Por eso, aunque todos quieren usar una varita mágica (en Haití) y tener todo resuelto para enero, en el primer aniversario (...) eso no va a suceder, es imposible", aseveró.

Cox dijo que a pesar de que el Gobierno haitiano y sus socios en la recuperación tienen la prioridad de remover los escombros y acomodar a los residentes, es probable que muchos de los estimados 1,5 millones de personas que perdieron su hogar deban permanecer en los campos hasta el año próximo.

"Debemos cuidar a las personas que están en los campos, asegurarnos de que reciban todos los servicios, seguridad, alimentos y todo lo demás", señaló.

En marzo, los gobiernos extranjeros, los organismos multilaterales y las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo prometieron destinar 9.900 millones de dólares para la reconstrucción de Haití, de los cuales 5.300 millones serían sólo para los próximos dos años.

Cox dijo que coordinar los esfuerzos de tantas agrupaciones humanitarias era una tarea difícil.

Sacar a las personas de los campos y llevarlas a refugios más seguros o viviendas permanentes es un desafío con múltiples problemas: de diseño, logísticos, sociales y económicos. Los temas de propiedad y tenencia de la tierra suman complicaciones legales.

Cox dijo que la mayoría de las personas que se quedaron sin hogar no eran dueñas, pero estaban pagando alquileres.

La funcionaria agregó que la reconstrucción necesita urgentemente planes de inversión privada para crear empleos.

"Todos se están centrando en lo humanitario, también tenemos que concentrarnos en la creación de trabajos (.) Cuando la gente pregunta qué puede hacer por Haití, sería mejor poner una planta textil y poner a la gente a trabajar," enfatizó.