La Paz. Coloridas delegaciones indígenas se apoderaron hoy de la plaza principal de La Paz para festejar junto al presidente Evo Morales el primer año del ahora llamado Estado Plurinacional de Bolivia, en medio de dudas sobre la estabilidad política y económica del país.

Un festival con ofrendas a la Madre Tierra abrió la conmemoración antes de que Morales presente su quinto informe de gestión, o el primero de su segundo mandato, que terminó marcado por tropiezos de última hora que aparentemente le restaron popularidad.

"Hay muchas cosas que festejar, éste es un Gobierno de las mayorías (...) y de los errores lo que tenemos que hacer es aprender", dijo Máxima Condori, una comerciante informal, mientras observaba la celebración en la Plaza Murillo.

El optimismo del gobierno no coincidía con nuevas señales de desgaste de Morales, cuyo desempeño es seguido de cerca por Brasil y Argentina, que se abastecen de gas natural boliviano, y su aliados líderes izquierdistas de Venezuela y Cuba.

Una encuesta de Ipsos Apoyo publicada el sábado por el diario La Razón indicó que la aprobación a Morales bajó a 36% a principios de enero, la cifra más baja en sus cinco años de gobierno.

La caída fue atribuida en gran parte a un fallido reajuste de precios de combustibles hace menos de un mes, que enfrentó al Gobierno con los sindicatos y otras entidades sociales.

Tras cinco años en el poder, y con gran mayoría legislativa desde que inició su segundo mandato en enero del 2010, Morales puede anotar entre sus logros el haber casi acabado con los partidos tradicionales, de centro y de derecha.

Puede mostrar también el avance del primer régimen de autonomías y una generosa reforma de pensiones, arropados por una economía con cinco años consecutivos de crecimiento y superávit que dieron como resultado un aumento del producto per cápita anual a US$1.800, casi el doble que en el 2005.

Pero el mandatario también afrontó un fracasado "gasolinazo" de fines del 2010, con el que quiso poner fin a una costosa subvención y alentar inversiones petroleras.

Forzado a anular la medida luego de sólo cinco días, por duras protestas populares, escasez de alimentos y caos de precios, el presidente descubrió en los movimientos sociales, su principal sostén político, el mayor obstáculo para sus declaradas intenciones de apertura a inversiones extranjeras.

Morales inicia su sexto año de Gobierno con poco margen de movimiento entre su discurso socialista y la urgencia de dar incentivos a petroleras y otras empresas para inversiones que podrían ser vitales.

También pesa sobre él otro revés político de última hora: el asilo dado por Paraguay al gobernador opositor Mario Cossío, que huyó para evadir un juicio por presunta corrupción.

"Fue la peor derrota política externa de Morales", dijo el analista Jorge Lazarte.

Otro analista, Carlos Cordero, dijo que los tropiezos de Morales podían ser atribuidos en parte a su actitud arrogante ante la oposición y por las críticas de sus mismos seguidores.

"Debe haber más tolerancia (en Morales), todos los sectores le pueden dar una segunda oportunidad en aspectos de política y economía, pero si sigue con su actitud, la sociedad le va a responder con dureza", advirtió.