Sao Paulo. La cifra de muertos por las inundaciones y deslaves que devastaron una región montañosa cerca de Río de Janeiro llegó a 803, dijeron este domingo autoridades brasileñas, mientras equipos de rescate aún buscaban en el lodo a cientos de desaparecidos.

El desastre es el segundo más grande en la historia de Brasil, según datos de Naciones Unidas publicados este domingo en el periódico Estado de Sao Paulo, apenas superado por un brote de meningitis que cobró la vida de 1.500 personas en 1974.

Laderas completas colapsaron la semana pasada en la región de Serrana, unos 97 kilómetros al norte de Río, luego de que el equivalente de un mes de lluvia cayera en sólo 24 horas.

Las avalanchas de lodo y agua arrasaron principalmente con comunidades pobres, dejando autos encima de edificios y enterrando a familias vivas a su paso.

Al menos 207 personas fueron declaradas desaparecidas esta semana, sugiriendo que la cifra final de muertos podría acercarse a los 1.000.

Funcionarios locales estimaron que había al menos 300 desaparecidos tras los deslaves, que también dejaron a miles de personas sin hogar.

Están creciendo los temores de un brote de enfermedades en el área. Alexandre Padilha, ministro de Salud, visitó este sábado la ciudad más afectada, Nova Friburgo, y las autoridades sanitarias advirtieron sobre los peligrosos contactos con el agua contaminada del río.

Los deslaves e inundaciones son comunes en gran parte de Brasil en esta época del año, pero la escala del desastre provocó nuevas preocupaciones, en medio de acusaciones de que las autoridades fallaron en planificar o tomar acciones para evitar la tragedia.

Anteriormente esta semana, el gobierno brasileño prometió crear un sistema nacional de alerta temprana que podría avisar a las comunidades sobre los riesgos de desastres.