Santo Domingo. El ministro dominicano de Relaciones Exteriores, Andrés Navarro, visitó este sábado la frontera con Haití para fomentar las "buenas relaciones" con ese país, donde la reciente muerte de un inmigrante haitiano continuó levantando manifestaciones de rechazo contra la nación vecina.

Navarro se reunió con autoridades de la localidad de Jimaní, a 282 kilómetros de Santo Domingo, uno de los principales pasos fronterizos con Haití, y escenario habitual de conflictos entre las poblaciones de ambos países.

El gobierno de Haití condenó el viernes la "muerte atroz" del haitiano Jean Claude Harry, ocurrida esta semana en el norte de República Dominicana, a cuyo embajador convocó en Puerto Príncipe para recordarle la "urgente necesidad de garantizar el respeto a los derechos y la protección" de sus ciudadanos en territorio dominicano.

El ministerio haitiano de Relaciones Exteriores señaló además que dio instrucciones a la misión diplomática de Haití en República Dominicana para que dé seguimiento la investigación de las autoridades locales, y que se asegure de que el asesinato del ciudadano haitiano sea aclarado.

"La Cancillería haitiana ya ha sido informada sobre los pasos que se están dando en el país la policía y el Ministerio Público para esclarecer el caso", dijo hoy el canciller dominicano Navarro, quien al terminar el encuentro se trasladó a la ciudad de Pedernales, a 335 kilómetros al suroeste de Santo Domingo, donde sostuvo una reunión similar con funcionarios de la zona.

El cuerpo del inmigrante apareció colgado el pasado miércoles en un parque ubicado frente al principal hospital público de la localidad de Santiago, a 155 kilómetros al norte de la capital dominicana, y la segunda ciudad más importante del país.

Su muerte coincidió con protestas de sectores ultranacionalistas que exigen al gobierno dominicano la deportación de todos los ilegales haitianos que viven en el país. Durante la manifestación, que ocurrió en otro punto de la ciudad, un grupo de dominicanos quemó una bandera haitiana y simuló el castigo a un inmigrante indocumentado.

En Puerto Príncipe, una organización conocida como el Colectivo 4 de Diciembre, integrado por personalidades de la sociedad civil, expresó hoy su "indignación por el acto de barbarie cometido contra un ciudadano haitiano pacífico y la quema de la bandera haitiana".

La entidad reclamó a las autoridades haitianas el retiro de su embajador en Santo Domingo, el cierre de la frontera entre los dos países "por lo menos un día para expresar su desaprobación", la disculpa del gobierno dominicano al pueblo haitiano y la cancelación de los contratos adjudicados a empresas dominicanas en el proceso de reconstrucción del país luego del devastador terremoto de 2010.

"... Para hacer justicia a nuestra bandera mancillada y a nuestros hermanos humillados, cobardemente asesinados en República Dominicana, rechacemos de plano cualquier producto de ese país xenófobo", dijo el Colectivo en un comunicado al que tuvo acceso Xinhua.

Esta semana, el gobierno dominicano dio garantías de que en la investigación del asesinato del inmigrante haitiano se adoptarán las "medidas que se tenga que tomar para esclarecer el caso".

El jefe de la policía dominicana, mayor general Manuel Castro Castillo, afirmó el viernes que la muerte de Harry tiene las características de un hecho delictivo, que se han identificado a tres personas que pudieran estar relacionadas con el crimen y que las investigaciones siguen su curso.

República Dominicana, que comparte con Haití la isla Hispaniola en el centro del Caribe, es escenario eventual de incidentes entre la población local y la comunidad haitiana radicada en el país.

En septiembre del año pasado, la muerte de un inmigrante haitiano a manos de un policía dominicano provocó violentos disturbios que dejaron al menos tres reporteros heridos que cubrían el hecho en un sector de Santo Domingo.

A fines de 2013, una pareja de dominicanos fue asesinada en la ciudad de Neiba, a 230 kilómetros al oeste de Santo Domingo, por lo que un haitiano fue linchado al ser confundido, según las autoridades, con los verdaderos asesinos, también dos inmigrantes provenientes de Haití que huyeron a su país.