Nanjing. En un parque de la ciudad oriental china de Nanjing, 200 cerdos, 2.000 gallinas e innumerables criaturas acuáticas en un lago de 15 hectáreas tienen un trabajo muy especial: pronosticar sismos.

El comportamiento de los residentes del parque es vigilado de cerca con cámaras ubicadas por todo el lugar y dos veces al día se elaboran informes para el buró sismológico de la ciudad.

Cada vez que se registran comportamientos inusuales, como cuando las gallinas vuelan hacia los árboles, los cerdos tienen problemas para dormir bien, los peces saltan en bancos y los sapos se dirigen a las colinas, el personal del buró sismológico de Nanjing busca determinar si se trata de señales previas a un sismo.

El Ecoparque Banqiao es sólo una de las siete estaciones de alerta animal, en su mayoría granjas y estanques, supervisados por el buró sismológico de Nanjing. El buró estableció el año pasado estas estaciones de monitoreo para mejorar la capacidad de la ciudad para pronosticar sismos y actuar de manera anticipada.

Los encargados de pronosticar sismos en estas estaciones de monitoreo se encuentran muy lejos de los científicos armados con aparatos avanzados y complejas ecuaciones que uno podría esperar e incluyen gallinas, ciervos, patos, gansos, monos, palomas, cerdos e incluso canguros.

Se debe corroborar que al menos tres tipos de animales en las estaciones sismológicas presentan comportamientos extraños, dijo Zhao Bing, jefe de supervisión de sismos de Nanjing. Las estaciones también deben estar alejadas de fábricas y minas para evitar interferencias.

La creencia de que los animales pueden pronosticar sismos ha existido durante mucho tiempo. En 373 a.C. los historiadores registraron que los animales huyeron de la ciudad griega de Helicón días antes de un devastador terremoto. También se informó sobre un comportamiento animal anormal antes del sismo ocurrido en 1976 en Tangshan, China.

Nadie conoce la razón por la que los animales parecen saber con anticipación que ocurrirá un sismo, pero sus sentidos más agudos podrían ser parte de la explicación de este extraño fenómeno.

De acuerdo con una investigación publicada este año en la revista Physics and Chemistry of the Earth, los animales salvajes podrían ser más sensibles a los iones positivos generados en grandes cantidades cuando las rocas ubicadas debajo de la superficie terrestre son sometidas a estrés en el período previo a un sismo.

El buró tiene planes para establecer otras siete estaciones animales este año.