El sueño de una Atlántida sumergida artificial está más cerca que nunca de cumplirse, aunque no será cerca de nosotros, y es que el gobierno chino está preparándose para comenzar el diseño y la construcción de una estación submarina habitable de forma permanente. Eso sí, de momento, sus fines están lejos ofrecer a la gente común un espacio donde vivir, y los tiros van más por el lado de la exploración mineral y de asegurar una tecnología y localización idónea para futuros conflictos militares.

La estación estaría situada a 9.800 pies de profundidad, o lo que es lo mismo, 3.000 metros, según una presentación del Ministerio de Ciencia, del que forma parte el proyecto en el actual plan económico quinquenal. Además, las autoridades chinas lo consideran un proyecto de máxima prioridad, por lo que lo han situado en el puesto número dos dentro de las 100 prioridades tecnológicas del país. Tras haber accedido al proyecto de implementación y constatar que se trata de algo factible, las autoridades han decidido acelerar el plan.

Los submarinos tripulados llevan 50 años explorando las profundidades, pero un proyecto de este tipo a esa profundidad sería totalmente pionero y supone un gran reto, según Bryan Clark, un experto del Centro Estratégico de Evaluaciones Estratégicas y de Presupuesto de Washington. Aunque de momento no se han flitrado o compartido muchos datos, los rumores y la lógica estratégica apuntan al Mar del Sur de China, un lugar con mucha actividad y donde al país asiático le conviene tener un control y una presencia fuerte debido a los crecientes conflictos con Vietnam y Filipinas tras la creación de islas artificiales.

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Aunque el propósito del proyecto sería conocer mejor las profundidades y obtener mejores recursos, la presentación clarificó que la plataforma podría ser transportable para causas militares, aunque principalmente sea utilizada por civiles. Resulta esclarecedor que uno de los aspectos importantes del proyecto es una red de sensores con la que localizar a submarinos rusos y estadounidenses, aunque aseguran que el objetivo de la construcción no es atacar ni defenderse de otros países. Otro aspecto clave es la estimación de gas y petróleo localizada en la región, con unos 11.000 millones de barriles extraíbles.