Desde tecnología wearable a tatuajes electrónicos, el avance de la I+D nos ha permitido hackear nuestro propio cuerpo. El objetivo no es otro que cuidar nuestra salud. Por ejemplo, los pacientes con diabetes podrían medir el nivel de glucosa en sangre gracias a sensores pegados sobre la piel. En ese sentido, los implantes del futuro se han convertido en una gran esperanza.

Hoy en día la ciencia ha imaginado múltiples escenarios donde estos biosensores podrían tener aplicación. Desde la investigación del cáncer a la solución de problemas de sordera infantil, los implantes del futuro harán que nuestra vida sea más fácil.

Tienen ante sí múltiples desafíos que superar. Y es que la colocación de sensores externos, ajenos a nuestro organismo, puede ser rechazada por el sistema inmune. Estos problemas de rechazo, similares a los que ocurren en el trasplante de órganos, podrían ser solventados gracias a la ciencia e ingeniería de materiales.

En ese sentido, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México se han propuesto desarrollar materiales biocompatibles que fueran aceptados por el organismo. La idea es que estos compuestos sintéticos presenten una estructura química y porosa similar a la de nuestros huesos, con el objetivo de confundir a las células defensivas.

Por este motivo, decidieron desarrollar hueso artificial que sirviera para ‘envolver’ los implantes del futuro. De esta manera, según explica José Rogelio Rodríguez Talavera, “al llegar los fagocitos u otras estructuras que el organismo usa para protegerse, lo reconocen como propio y no intervienen en el funcionamiento del sensor”.

De esta manera, la fabricación de materiales biocompatibles sirve para engañar al propio sistema inmune logrando que no ataque los dispositivos biomédicos. El uso del hueso artificial por parte de estos científicos mexicanos podría permitir el desarrollo de sensores de temperatura, presión o pH.

Sin duda, los implantes del futuro marcarán un punto de inflexión en medicina. Colaboradores de este grupo de investigación están empezando a usar dispositivos para medir diferencias de temperatura, con el objetivo de mejorar el diagnóstico precoz del cáncer de mama. Éste es solo uno de los ejemplos que veremos en el futuro. Con materiales biocompatibles como este hueso artificial, su llegada está cada vez más cerca.