En el mundo existen entre 6.000 y 7.000 puertos, pero sólo un centenar cuenta con un tráfico portuario significativo. Aunque tradicionalmente cumplían labores de resguardo de las embarcaciones y carga y descarga de mercancía, hoy la actividad de los puertos se ha multiplicado sustancialmente.

En el top-ten de puertos a nivel mundial, entre los que destacan el de Shanghái, Singapur, Hong Kong o Rotterdam, también se desarrollan tareas relacionadas con la manipulación e inspección de las mercancías por parte de las aduanas o de los servicios de sanidad. Estas actividades de vigilancia son fundamentales, puesto que sólo en los puertos europeos se controlan más de 3.500 millones de toneladas en mercancías.

Controlar la seguridad portuaria se convierte, por tanto, en una prioridad. Dado el intenso tráfico en estas zonas, los investigadores trabajan en el desarrollo de sensores para mejorar la vigilancia y evitar posibles ataques. El último avance, desarrollado por GE Global Research, ha logrado un minúsculo detector de explosivos y químicos peligrosos que podría utilizarse en zonas portuarias.

Tecnología invisible para mejorar la seguridad. Este innovador detector de explosivos y químicos peligrosos tiene el tamaño de un sello postal. Sus reducidas dimensiones y su gran sensibilidad podría ayudar a mejorar la vigilancia en los puertos. Este sensor es en realidad una etiqueta RFID (Radio Frequency IDentification) que se activa sólo ante la presencia de determinados explosivos o agentes oxidantes.

Según GE Global Research, este minúsculo detector de explosivos podría sustituir a los grandes escáneres que se encuentran habitualmente en las zonas portuarias. La compañía ha trabajado con Technical Support Working Group (TSWG), una agencia dedicada a la lucha antiterrorista, en el desarrollo de este sistema.

Las etiquetas RFID, como las que utiliza este detector de explosivos, usan campos electromagnéticos para transferir datos. Mediante el uso de materiales sensibles acoplados a estas etiquetas, podemos fácilmente transformarlas en sensores que pueden ser eficaces durante meses, según recoge Wired.

Sin duda, las aplicaciones de esta tecnología pueden ir más allá del control y la seguridad del tráfico portuario. Los científicos de GE Global Research creen que este tipo de sensores podrían utilizarse también en aeropuertos o en la exploración espacial. En este último caso, los detectores pueden determinar la presencia de trazas de agentes bacterianos o químicos en las naves que vayan a lanzarse en misiones espaciales.

La tecnología que se emplea en vigilancia, al igual que los dispositivos wearables, está llamada a convertirse en invisible. Este detector de explosivos y químicos peligrosos es una muestra del futuro que nos espera: sensores inalámbricos e imperceptibles que mejoren considerablemente nuestra seguridad.