La última sesión maratónica de la Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas del Cambio Climático (COP20) develó las fisuras y diferencias en las posturas entre los países industrializados y en desarrollo en varios temas cruciales.

Estas diferencias eclipsaron los anuncios esperanzadores de acuerdos trascendentales que habían perfilado los delegados para enfrentar el calentamiento global y que aún aspiran a un nuevo orden climático en París 2015.

Uno de los temas que mayor debate concitó fue el referido a daños y pérdidas, pues los países subdesarrollados insistieron en que se apruebe en el texto de Lima con carácter vinculante como un tema aparte de la mitigación y adaptación.

La ausencia de consenso se marcó sobre las contribuciones nacionalmente determinadas (INDC, por sus siglas en inglés). En Varsovia, Polonia, los países acordaron instituir las INDC y se pactó que en Lima se definirían el contenido, los temas, la medición y otros detalles, lo que debe constituir uno de los principales logros de la COP20.

Se manifestaron que las contribuciones diferenciadas para los países desarrollados y en desarrollo, esté en correspondencia al Producto Interno Bruto (PIB) de cada uno de ellos.

Otro aspecto controvertido está en el tipo de información que debe incluirse en las contribuciones; algunos países piden que las metas sean cuantificables y se propongan medidas de reducción de emisiones en toda la economía con proyecciones hacia 2030, otros piden el establecimiento de planes de adaptación detallando costos.

Además, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.) sólo consideran a mitigación y no a adaptación, lo que es rechazado por los subdesarrollados.

La sesión plenaria de la COP20 culminó a la 13:40 hora local con información de que el Grupo de Trabajo Ad-hoc sobre la Plataforma de Durban continuará negociando en febrero desde Ginebra, cerrándose así la sesión del grupo en Lima, debido al poco consenso en la sala.

Asimismo, las posiciones de los países con mayor emisión de gases de efecto invernadero (GEI) continúan divididas, y se logró el entendimiento de que se definirá en diciembre de 2015 en París, pero mientras tanto hasta esa fecha se podrán analizar más alternativas.

Posiciones finales

EE.UU. ha declarado que acepta el texto que se ha logrado hasta ahora, a pesar de no contener todo lo esperado, con miras a tener un proceso exitoso en París. Y por otro lado, China ha indicado que el texto no refleja el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y necesita ser enmendado, dado que es un documento desequilibrado.

"El texto actual necesita ser enmendado porque no refleja el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, tampoco la diferencia entre países en desarrollo y desarrollados", afirmó su delegado.

Arabia Saudita dijo que se tiene un texto que es una especie de obstáculo, adaptación aparece de manera muy breve: "No hay igualdad".

En tanto, que la UE manifestó que el documento no tiene en cuenta algunas de las propuestas de esos países, pero dieron por aceptado.

El Salvador manifestó que el acuerdo no responde a la realidad con todos los países que son vulnerables al cambio climático.

La India manifestó que es urgente un acuerdo que reconozca la importancia de la adaptación, transparencia y medios de implementación.

Japón consideró que el texto es fruto de una redacción cautelosa, por eso acepta este documento final. "No tenemos mucho tiempo. Queremos que la COP20 sea un éxito, intentemos avanzar hacia París".

Brasil señaló que el mundo sigue viviendo con muchas desigualdades. "La diferenciación no es una referencia del pasado, es una realidad que le permite a las partes reconocer un régimen justo y equitativo", agregó.

Definiciones pilares

Las naciones reunidas en Lima apuntalan proyecto vinculante de acuerdos pilares sobre mitigación, adaptación, financiación, tecnología, energía y emisiones con desarrollo sostenible para que sea avalada en París 2015 en sustitución de la Convención de Kyoto, y auguran la voluntad política de los gobiernos.

Estas son las conclusiones que se desprenden de las delegaciones, autoridades, expertos, activistas e indígenas que coincidieron, por separado, que dependerá de los gobiernos asimilar sus compromisos, ceder posturas, pasar del discurso a los hechos en los aportes de recursos y viabilizar aprobación de una legislación de cada país.

Los acuerdos de Lima, que pretende asumirse como nuevo orden climático, podrán ser sometidos a un periodo de consulta para la contribución de mayores aportes destinados a mejorar la propuesta que será expuesta en diciembre en Francia, es decir se abrirá un año para ser apuntalado con mayores alternativas, como la manifestó el enviado especial de EEUU para el Cambio Climático, Todd Stern, quien dejó abierta nuevas consideraciones.

En cambio el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, demandó a los países desarrollados a asumir compromisos de contribuciones "más ambiciosas" para enfrentar el cambio climático, con recursos y cumplimiento de bajas de emisiones, que puedan consolidarse de manera vinculante a fines del próximo año.

Los delegados de los gobiernos expresaron por respaldar el carácter obligatorio de las decisiones, pero con el componente de moda "desarrollo económico y desarrollo sostenible", incluso se definió alternativas para ser asumidas en los países en desarrollo con la mirada de reducción de la pobreza asimilada en el contexto del cambio climático.

La COP20 que se celebró en Lima, Perú, del 1 al 12 de diciembre, se constituye en un documento de "máxima importancia", a decir de Ban Ki-moon, porque es un paso fundamental que debe materializarse en París.

En Lima, los principales asuntos que trataron para perfilar el proyecto de documento de París son: Primero, los elementos fundamentales del nuevo acuerdo internacional de cambio climático que se deberá adoptar en París en 2015; Segundo, la información última que se acompañará junto con los compromisos de reducción de emisiones basados sobre los 2 grados centígrados.

Además de un tercero referido al proceso de evaluación de los compromisos de reducción de emisiones a escala individual y agregada, en la que se plantea un mecanismo de valoración para determinar el cumplimiento de los compromisos.

La financiación, como cuarto eje, que ha sido siempre un tema álgido, reconoció por su lado la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas del Cambio Climático, Christina Figueres, pero que ha desprendido importantes compromisos para el fondo verde para el clima con la base de 10.000 millones de dólares.

Además se proyecta una inversión base de 100.000 millones de dólares para 2020, y se involucra a los empresarios globales que comprometieron US$200.000 millones, por lo que la ONU plantea involucrar a este sector privado activamente, es decir que de los compromisos pasen a las acciones.

Un quinto tema vital referido a la reducción y mitigación aspectos basados en la reducción de emisiones que se consolidó en evitar sobrepasar los 2 grados centígrados, pero con la opción ambiciosa de bajar más ese nivel en materia de reducción de emisiones de carbono hacia 2020.

Se subraya la importancia de que las contribuciones se presenten de forma transparente, cuantificable y comparable, aspectos que deberán ser tenidos en cuenta a la hora de acordar la información mínima que deberán acompañar los países junto a sus compromisos.