Estocolmo. El escritor peruano Mario Vargas Llosa recibió oficialmente de manos del rey de Suecia, Carlos Gustavo, el Premio Nobel de Literatura 2010 en una ceremonia que se realizó en Estocolmo y donde, además, se premió a una serie de científicos en otras áreas del saber.

Fue el escritor sueco, Per Wästberg, miembro de la Academia de ese país y presidente del Comité del Nobel, quien tuvo la labor de presentar al literato latinoamericano, y lo hizo efectuando un breve, pero minucioso recorrido por la obra literaria del galardonado, desde "La Fiesta del Chivo", hasta su último trabajo, "El Sueño del Celta" (que no fue considerado para otorgar el premio, ya que se editó después que la decisión se tomara).

"Las novelas de Vargas Llosa nunca se someten a las dictaduras... él cree en la fuerza de la literatura... él ha luchado por la libertad de expresión y los derechos humanos independientemente de la geografía y lo ha hecho por una pasión por la libertad", dijo el representante de la academia sueca, segundos antes de darle el paso al nuevo Premio Nobel de Literatura 2010 para recibir su galardón.

"Estimado Mario Vargas Llosa, usted ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo XX en una burbuja de imaginación. Ésta se ha mantenido flotante en el aire durante 50 años y todavía reluce. La academia sueca le felicita, acérquese y reciba el Premio Nobel de Literatura de este año de la mano de su majestad, el rey".

Destacan su forma de abordar el poder. Wästberg indicó que “la obra de Mario Vargas Llosa ha dado forma a nuestra imagen de Sudamérica y tiene su propio capítulo en la historia de la literatura contemporánea”.

Recordó que “en sus años tempranos, fue un renovador de la novela; hoy, un poeta épico no solo de estatura latinoamericana. Su amplio alcance encierra todos los géneros literarios”.

Analizando su historia política, el escritor fue descrito como “un marxista transformado por los errores de Castro en un liberal”.

Asimismo aludieron a su intento por llegar a la presidencia del Perú, al recordarlo como “un derrotado candidato presidencial que luego apareció en las estampillas de su país, un poeta épico e historiador, un satirista, un eroticista, un ensayista y columnista que opina sobre variados temas, incluidos el fútbol y el miedo a volar. Como reportero desde los puntos más importantes del mundo, recuerda a Graham Greene”, informó El Comercio.

De su obra literaria se indicó que “Vargas Llosa usa la ficción para penetrar los velos del poder y explorar las obsesiones de sus explotadores. Los pasillos de los internados y los corredores de las administraciones se oponen a los habitantes indómitos, a pesar del posterior y eventual triunfo en desafiar la regulación y la imposición. La historia destruye a los personajes de Vargas Llosa, pero no a sus conciencias”.

Respecto a la forma en que ve la región, Wästberg señaló que “en América Latina, los escritores están cargados del deber moral de no colaborar con la injusticia. Pero la demanda por compromiso puede mellar el deseo y la imaginación. Las novelas de Vargas Llosa nunca se rinden ante un dictador; son polifónicas y abiertas a la interpretación, poniendo énfasis en la diversidad de patrones sociales y étnicos en Latinoamérica”.