Ciudad de México. Gregorio López, vicario de Apatzingán, encabezó en el oeste de México un acto donde rezó "el rosario en silencio" junto a unas 700 personas para pedir apoyo a las autoridades a cambio de que estas hagan su trabajo y neutralicen de una vez por todas a los criminales.

Explicó que el objetivo es "reivindicar la credibilidad de las fuerzas federales", que reforzaron su presencia esta semana en Michoacán y han lanzado una estrategia para devolver la seguridad el estado más conflictivo de México en estos momentos.

López es un convencido de que la operación lanzada por el gobierno de Enrique Peña Nieto en Michoacán el pasado 13 de enero no va a funcionar si la gente no coopera y la autoridad empieza a detener a los líderes.

"Quiero hacer que la comunidad despierte, crea, confíe. Pero la cuestión es muy delicada, porque si no cumplen las autoridades entran las autodefensas", señala el sacerdote.

El acto se desarrolló sin incidentes en la plaza principal de Apatzingán y estuvo custodiado por agentes de la Policía Federal, que desde el martes pasado controlan la seguridad de este municipio considerado el bastión de los "templarios".

López, quien invitó a todos los fieles a participar "con la mejor arma que tenemos, que es el rosario", y "levantar la mano al unísono", pidió a la ciudadanía dar un voto de confianza a los policías federales y "denunciar a todo delincuente".

Gregorio López cree que un cambio es posible y por ello quiere crear un Consejo Ciudadano Responsable de Impulsar un Sano Tejido del Orden Social (CCRISTOS), integrado por "cien ciudadanos de altísimo nivel de credibilidad".

 López lleva más de dos años trabajando en la Tierra Caliente de Michoacán, una región de México donde en los últimos meses se ha recrudecido la violencia.

Los grupos de autodefensa, que han proliferado frente a los criminales, se ganan el respeto de muchos y el recelo del gobierno federal, que esta semana les pidió que depongan las armas y dejen en sus manos el restablecimiento del orden.

Líderes de estos grupos, como Hipólito Mora y Estanislao Beltrán, replican que no lo harán sin la certeza previa de que las autoridades, sean federales, estatales o municipales, obtengan resultados claros en la lucha contra los "templarios", grupo criminal surgido a fines de 2010 como una escisión de La Familia Michoacana.

Gregorio López cree que un cambio es posible y por ello quiere crear un Consejo Ciudadano Responsable de Impulsar un Sano Tejido del Orden Social (CCRISTOS), integrado por "cien ciudadanos de altísimo nivel de credibilidad".

El consejo se dedicará "a poner en la balanza a cada ciudadano que va a vivir aquí, empezando por el presidente municipal (alcalde). Si es digno de crédito que se quede y lo defendemos. Pero si no pasa del 51% de votos del consejo, tiene que irse", agrega.

El sacerdote admite que su obispo ya le ha amenazado hasta con quitarle el sacerdocio diciéndole que no se meta, que él es "pastor". "Yo le digo, sí señor pero un pastor que está viendo que le chingan a las ovejas y se queda callado no es pastor, es un asalariado", agrega.

Hace unos días el vicario de Apatzingán se dejó fotografiar con un chaleco antibalas sobre la sotana, una prenda que admite que se ha puesto como "algo simbólico".