El relevo de la antorcha olímpica comenzó el sábado su recorrido final en el histórico distrito londinense de Greenwich, un viaje que funcionarios esperan ayude a despejar una nube de penumbra y cinismo que cubre los Juegos Olímpicos.

Funcionarios se mostraban sonrientes en Greenwich a medida que un joven portador de la antorcha trotaba en el distrito marítimo de Royal Park atravesando las grandes columnatas de la vieja escuela naval.

Pero muchos británicos temen que los juegos resulten en un costoso fiasco logístico afectado por el mal tiempo.

Mientras semanas de lluvias afectan el entusiasmo veraniego antes del evento deportivo, los británicos han enfrentado problemas para reunir el número necesario de guardias de seguridad para resguardar los juegos entre el 27 de julio y el 12 de agosto, en medio de amenazas de huelga de funcionarios de transporte y de frontera.

"A medida que recorre la ciudad, sé que su esplendor dispersará cualquier nube restante de humedad y ansiedad (...) y extenderá el entusiasmo olímpico a lo largo de la ciudad", dijo a la prensa el alcalde de Londres, Boris Johnson, al referirse a la antorcha.

La antorcha llegó a Londres el viernes luego de recorrer una veintena de ciudades, pueblos y villas británicas, en manos de un Comando de la Marina Real que descendió de un helicóptero a la Torre de Londres, uno de los sitios turísticos más populares de la capital.

Luego de abandonar Greenwich, el relevo de la antorcha continuó en medio de ovaciones y agitaciones de bandera hacia Stratford en el este de Londres, donde los funcionarios esperan que el recién construido Parque Olímpico, que incluye al estadio principal, ayude a regenerar un área que por mucho tiempo permaneció deteriorada.

En los próximos días, la antorcha será llevada a los hitos religiosos, políticos y reales de Londres, para culminar su recorrido iluminando la caldera olímpica en Stratford.

Atención en los atletas. La prensa internacional que cubre la carrera hacia los Juegos Olímpicos se ha burlado de la tendencia británica de quejarse, con un artículo en el diario New York Times titulado "quejas, esperar lo peor y maldecir a las autoridades" son los deportes favoritos de los londinenses.

No obstante, mientras que las dificultades en la organización de los Juegos Olímpicos han inundado los titulares de los diarios en las últimas semanas, la atención está ahora cada vez más centrada en los atletas y en el entorno político de los países que representan.

En Gran Bretaña, la presión está creciendo para superar o al menos mantener el cuarto lugar que sus atletas alcanzaron en la mesa de medallas de los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008.

"Estos serán los Juegos Olímpicos más competitivos en la historia y no damos por sentado en ningún momento que esto será fácil", dijo a la prensa Andy Hunt, presidente ejecutivo de la Asociación Británica de Juegos Olímpicos.