Johannesburgo. Con 14 debutantes entre los 23 convocados para el Mundial de fútbol de Sudáfrica, la selección de Brasil vive un clima de tensión y ansiedad a 10 días del comienzo del certamen, con jugadores dando señales de nerviosismo tanto dentro como fuera del campo de juego.

Entrenamientos con muchos errores y algunos malentendidos, entrevistas trabadas, respuestas ásperas y hasta la búsqueda de libros y videos motivacionales son algunos de los indicios que muestran que la presión por estar en el Mundial por primera vez haya afectado de lleno a algunos jugadores brasileños.

"Claro que hay ansiedad, nerviosismo (...) ahora es diferente", dijo a la prensa el volante Ramires, de 23 años, jugador reconocido como extrovertido, pero que se limitó a respuestas cortas en su primera rueda de prensa en Sudáfrica el lunes.

"Es nerviosismo, tensión, pero espero dejar todo eso de lado. En el transcurso vamos a soltarnos un poco más y quién sabe si en la próxima (entrevista) pueda estar un poco más descontraído", añadió.

Cuando estaban en Curitiba, Brasil, donde se concentraron el 21 de mayo para el Mundial, los jugadores recibieron de la comisión técnica un libro de autoayuda del autor Augusto Cury para tratar de aliviar la presión.

Los videos motivacionales y de victorias brasileñas en Mundiales pasados también están siendo exhibidos en el hotel del equipo como herramienta para contener la ansiedad de la mayor parte del grupo en el período previo al certamen.

"Cada día que pasa la ansiedad va aumentando, eso es inevitable", agregó el también volante Felipe Melo, de 26 años, otro novato en el equipo de Dunga.

"No es fácil llegar aquí, estar lejos de la familia todo este tiempo. Representar a millones (...) de brasileños es una responsabilidad muy grande. Lo que buscamos es estar siempre conce