Sao Paulo. Brasil descartó seguir tratando con el secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, después de que dijo que el país necesitaba una "patada en el trasero" para estar listo a tiempo para organizar el Mundial de fútbol 2014.

El ministro de Deportes, Aldo Rebelo, dijo en una conferencia de prensa que las palabras de Valcke eran "ofensivas" e "inaceptables".

"El gobierno ya no aceptará (...) (a Valcke) como interlocutor", afirmó Rebelo. "Las declaraciones del secretario de la FIFA (...) hacen difícil tener un ambiente de cooperación y entendimiento", agregó.

Sus comentarios marcaron una nueva escalada en una disputa con la FIFA que se ha mantenido por años mientras varios estadios, hoteles, carreteras y otras obras de infraestructura básica brasileña para el Mundial 2014 están muy atrasadas.

Valcke, que tenía previsto visitar Brasil en los próximos días, dijo que "no se está moviendo mucho" en cuanto a los preparativos del país y rechazó la reacción de Rebelo como "pueril".

"¿Por qué no lidia con el tema?", respondió cuando se le informó de los comentarios de Rebelo durante una conferencia de prensa en Inglaterra, donde asistió a la reunión anual de la IFAB de la FIFA.

"Estoy bien. Si ese el problema ya que nada ha pasado durante cinco años y es el resultado de una observación que hice, entonces, wow (...) un comentario diciendo que las cosas no están funcionando bien, y por una vez dije exactamente lo que está sucediendo en Brasil. Si el resultado es que ellos no quieren hablar más conmigo, yo no soy el tipo con el que quieren trabajar - eso es un poco pueril", añadió.

Los estadios en las pequeñas ciudades brasileñas como Porto Alegre y Cuiabá están notablemente retrasados.

Brasil está experimentado una escasez de mano de obra calificada debido a su pujante economía, lo que ha hecho difícil la construcción. La falta de garantías financieras y constantes disputas legales también han causado la suspensión de las construcciones.

El Congreso de Brasil ha enfurecido a la FIFA al demorar la aprobación de las leyes relacionadas con la venta de alcohol en los juegos, así como qué grupos recibirán boletos de descuento.

Rebelo dijo el viernes en comentarios separados que el Gobierno de Brasil aún quiere que los indios nativos y las familias de bajos ingresos sean capaces de pagar la entrada a los juegos, acusando a la FIFA de sólo querer lucrar.

Las disputas tienen lugar en momentos de agitación para el fútbol brasileño. El jefe de la confederación de fútbol del país, Ricardo Teixeira, enfrenta acusaciones de corrupción y constantes rumores de que podría ser forzado a dimitir.