-Han pasado diez años desde que iniciaste tu travesía en el futbol peruano, al asumir la presidencia del club Juan Aurich, de Chiclayo, cuando dirigías el Grupo Oviedo. En 2008, lo salvaste de la categoría y en 2011 lo sacaste campeón nacional. Luego vino el salto a la Federación Peruana de Fútbol (FPF). ¿Por qué decides postular?

-Te soy honesto. No estaba dentro de mis planes postular a la FPF. En octubre de 2014, como presidente del Juan Aurich, viajé a Lima a votar en las elecciones de la FPF, pero estas fueron postergadas un mes porque los asambleístas suspendieron al comité electoral. Días después, Federico Cúneo me invita a participar como vicepresidente de la lista que él encabezaba. Le dije que participar en la FPF no estaba en mis planes, pero que si había que contribuir con gente nueva en el fútbol de nuestro país, encantado. Días después fui invitado a la presentación de su candidatura, pero me di con la sorpresa de que seis de los nueve integrantes de la junta directiva que él proponía venían de haber trabajado en la directiva anterior presidida por (Manuel) Burga. Le dije a Cúneo que, desde mi punto de vista, si íbamos con tanta gente de la directiva anterior, no íbamos a poder hacer los cambios que debíamos hacer por el bien del fútbol y le sugerí que toda la lista debía ser nueva, pero no pude convencerlo de que cambiara a uno solo. Ante ello, di un paso al costado.

-¿Cómo llega tu candidatura?

-A los pocos días recibo la invitación para encabezar otra lista (liderada hasta ese momento por Agustín Lozano). Les dije que no porque sabía que competiría no solo con Federico, sino también con la gente de la gestión pasada. No obstante, ese mismo día reflexioné. El país estaba pidiendo un cambio dirigencial, pero uno de los candidatos representaba el continuismo, y por lo tanto no iba a haber un cambio y eso no lo sabía el país. No aceptar era darle la espalda al Perú. Así que acepté.

-Imagino que el inicio en el cargo no fue fácil. Primero porque el Perú llevaba muchos años sin ir a un mundial y la FPF arrastraba un manejo dirigencial plagado de denuncias por corrupción.

-Desde que asumimos esta responsabilidad, en enero de 2015, encontramos una FFP que ostentaba un rechazo mayoritario. Era repudiada por los hinchas y había generado una desconfianza enorme por parte de los peruanos. La reputación de la FPF estaba por los suelos. Había mucho por hacer.

-¿Qué priorizaron como nueva directiva?

-Apenas llegamos dijimos: "Vamos a profesionalizar la Federación". Decidí implementar parte de la experiencia que gané cuando asumimos en 2008 las riendas del Juan Aurich, salvándolo de perder la categoría y sacándolo campeón tres años después. ¿Cómo? Trayendo a personas capaces en cada área. Eso porque cuando fui presidente del Aurich y quería hablar con los jugadores, me di cuenta de que estos no escuchan mucho al dirigente.

-Es que el jugador piensa: "Qué sabe el presidente de fútbol".

-Exacto. Por eso no permití que eso me pasara en la FPF y decidí traer a gente capacitada en cada área para no fallar. Y fue así que empezamos creando la Dirección Deportiva y pusimos como cabeza a Juan Carlos Oblitas, para que fuera el encargado de conversar con los jugadores. Queríamos que ese director deportivo fuera el nexo entre el jugador y la directiva, y entre el comando técnico y la directiva; que tuviera toda la autoridad –deportivamente hablando–, y que tuviera mucha experiencia y bagaje para que los jugadores pudieran prestarle atención y que no ocurriera lo que me pasó en el club.

-¿Hoy la FPF se maneja como una empresa?

-Sí. Cuando llegamos en 2015, la FPF no tenía ni siquiera un área de márketing. De inmediato creamos las gerencias de Márketing, Comercial y Finanzas. Comenzamos a profesionalizar la organización. Hoy la FPF tiene una sólida organización con ejecutivos especialistas en cada área, como la tiene cualquier empresa privada. Desde que empezamos nuestra visión fue darle un manejo empresarial. La única forma para ser eficiente y competitivo es teniendo un gran equipo y eso es lo que hemos construido. Debo agregar que hoy la FPF no es manejada a su antojo por dirigentes y ejecutivos. Desde 2015, instauramos un comité consultivo confirmado por seis profesionales totalmente independientes, con experiencia deportiva, que trabajan ad honorem y cuyo fin es orientar, opinar y recomendar a la presidencia de la FPF lo mejor para el fútbol. Luego instauramos las comisiones de auditoría y ética, legal, licencias FIFA y médica, entre otras. Actualmente, tenemos cerca de diez comisiones independientes que contribuyen con el fútbol peruano ad honorem. Hoy en la FPF las decisiones que tomamos en el directorio son supervisadas por estas comisiones. Un ejemplo es la comisión de Auditoría y Ética, que recomendó que tengamos un controller elegido por ellos, para que les rindiera cuenta.

-Comprensible pedido teniendo en cuenta las graves acusaciones de corrupción que ostentaba la directiva anterior.

-Había mucha desconfianza y a nosotros nos pareció bien aceptar ese pedido. Hasta hoy ese controller sigue trabajando aquí. Además, uno de los objetivos iniciales dentro de nuestro plan era generar confianza entre los patrocinadores, que en ese momento eran pocos, y la opinión pública en general. Por ello, decidimos contratar una empresa auditora de primer nivel para que vean que actuábamos con transparencia y que cada dólar que ingresara iba a ser auditado. Enviamos cartas a las cuatro auditoras más grandes (PwC, KPMG, EY y Grant Thornton) y todas nos dijeron que estaban ocupadas y que no tenían tiempo. Inicialmente nos rechazaron. No obstante, hoy todas esas auditoras trabajan con la FPF en distintas áreas. Hoy hemos cambiado la percepción que tenían de nosotros y generamos confianza. Eso es muy importante para nosotros, porque el hecho de que empresas auditoras de ese nivel trabajen para nosotros genera confianza entre nuestros patrocinadores y sponsors, pues ellos mismos también trabajan con ellas. Así, ellos pueden tener la certeza de que el dinero que ingresa es fiscalizado.

-Antes tenías que tocar puertas para pedir patrocinios. Hoy las cosas han cambiado. Ahora las empresas le tocan la puerta a la FPF.

-(Risas) Cuando asumimos la gestión eran cuatro auspiciadores y hoy tenemos once. Son empresas que apuestan a largo plazo con convenios de mínimo cuatro años. Y eso se logró tras mucho trabajo. Recuerdo que en 2015 fuimos a la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) en Paracas, con el objetivo de mostrar nuestros planes a largo plazo al empresariado, para que así apostara por el fútbol. Como anécdota te cuento que Juan Carlos Oblitas nos decía que para qué viajábamos, que nunca íbamos a traer un patrocinador, que solo perderíamos el tiempo; pero mira hoy cuántos patrocinadores más hemos sumado. Esto es una muestra de que cuando se trabaja con un buen equipo de profesionales y un plan a largo plazo, las empresas están dispuestas a invertir y les estamos agradecidos porque su aporte nos permite darle sostenibilidad al plan que tenemos a largo plazo, no solo en la selección mayor, sino en las divisiones menores. La idea es trabajar a largo plazo, porque no puede volver a ocurrir que nuestra selección clasifique a un mundial después de 36 años. Nuestro deber como dirigentes es trabajar para sostener el éxito en el tiempo, trabajando en las divisiones menores y eso pasa también por recursos económicos. Sin dinero no podemos hacer un plan de menores, pues nosotros no recibimos un sol del Estado. Hoy en la selección trabajamos a largo plazo y el apoyo de los sponsors le da sostenibilidad a ese proceso del plan de menores.

-La profesionalización de la FPF ha hecho que crezcan mucho los ingresos por derechos de transmisión.

-Cuando iniciamos la gestión los derechos para las clasificatorias de Rusia 2018, ya estaban vendidos. Acabamos de vender los derechos para Qatar 2022 y estamos casi cuadriplicando la cifra. Eso porque por primera vez hemos sacado a concurso los derechos de TV con un soporte técnico brindado por la empresa norteamericana Octagon, la cual realizó una valorización para no improvisar en los montos. Además, por temas de transparencia formamos un comité independiente para que presida todo este concurso y que a su vez esté supervisado por EY.

-Al inicio, los resultados no se dieron y muchos pedían tu renuncia y la de Ricardo Gareca. ¿Pensaste dar un paso al costado en algún momento?

-Así es. En 2016, pasamos momentos muy difíciles. Sobre todo por el lado del comando técnico, pues recuerda que cuando no se dan los resultados todos apuntan a sacar al entrenador. Recuerdo que tras el 2-2 contra Venezuela, en Lima, hubo mucha presión por parte de los medios y la opinión pública para que Ricardo se fuera. Incluso algunos dirigentes pedían la salida del comando técnico. Era comprensible tras tantos años de no ir al mundial. No obstante, en ese momento, dado que éramos testigos de excepción del buen trabajo que se venía haciendo, apostamos por la continuidad del comando técnico. Y el tiempo nos dio la razón. Respetamos el trabajo de largo plazo del comando técnico y clasificamos al mundial.

-Sin duda, llegar a Rusia fue un gran logro. Mencionaste que están trabajando mucho en menores. Danos los detalles.

-En primer lugar, hemos decidido que la mayor parte de las inversiones sean destinadas a las divisiones menores. Segundo, hemos contratado a Daniel Ahmed como jefe de la Unidad Técnica de Menores. Él ha armado toda una maquinaria de profesores para trabajar a nivel nacional y buscar talentos en todos los rincones del país. Tercero, por primera vez estamos organizando campeonatos (interclubes), tal y como se hace en todos los demás países, en los que compiten las categorías de menores. En el Perú solo competían el primer equipo y la reserva. En cambio, desde 2017 compiten primer equipo, reserva, sub-17, sub-15 y este año agregamos la sub-13. Cada club tiene estas categorías compitiendo. Como los clubes nos dijeron que no tenían presupuesto para participar, la FPF está costeando los gastos. Eso porque necesitamos que los jugadores compitan desde chicos.

-Eso es imprescindible para ser competitivo a nivel internacional.

-Exacto. ¿Cómo podemos darles roce de competencia si es que no hay campeonatos? Queremos ir sí o sí a todos los mundiales y la única forma es preparándonos. Ahora mismo ya estamos trabajando para estar en Qatar. Y muestra de ello es que somos el único país (del mundial) que está llevando su selección sub-20 para que sea sparring de la selección de mayores. Son 16 chicos, además de su comando técnico, los que van a vivir la experiencia de un mundial. Lo que buscamos con eso es que nuestra selección de menores se prepare para lo que viene más adelante. Todo eso es una inversión y producto del largo plazo. Esta iniciativa ha sido reconocida por los representantes de Conmebol y nos han felicitado por ello.

-De un tiempo a esta parte, se ve que el Perú es bien visto por la FIFA. Lo digo porque su presidente Gianni Infantino vino hace poco al Perú, luego lo recibió con Paolo Guerrero en Suiza y pronto organizaremos un mundial sub-17.

-Sí. La primera cumbre mundial de la FIFA en Sudamérica se realizó en Lima y eso es porque reconocen el profesionalismo de la FPF. Además, el presidente Infantino nos ha dado el honor de ser sede del Campeonato Mundial Sub-17 de 2019. Eso denota que nos tienen confianza, porque si no la tuvieran no nos hubieran dado la organización de un mundial.

-Parte esencial para cosechar más éxitos en el fútbol son los clubes. ¿Qué están haciendo al respecto?

-Te mencionaba que necesitamos estar preparados para cada competencia. Hoy estamos implementando las licencias FIFA, que es una licencia que FIFA permite a las federaciones otorgar provisionalmente a los clubes de fútbol profesional para que compitan en los torneos, pero a la vez deben cumplir con ciertos requisitos como trabajar en divisiones menores con una adecuada organización. Antes de eso en el Perú solo cuatro o cinco clubes profesionales trabajaban en menores. Desde 2017, si hay un club que no lo hace, podemos sancionarlo y en un extremo sacarlo del fútbol profesional. Estas licencias FIFA son escalonadas y se dan a través de cinco años. En 2017, se exigió el trabajo en divisiones menores y en 2018 se exige tener canchas de fútbol de calidad. No todos los clubes las tenían y por eso cerramos tres o cuatro canchas este año. Este sistema de licencias exige mucho a los clubes, pero es fundamental si queremos un fútbol con mejores resultados en el futuro.

-¿Pero cómo fortalecer a los clubes de fútbol que están venidos a menos? Sus participaciones en torneos internacionales son desastrosas y denotan deudas y muy malos manejos.

-Es cierto, nuestros clubes a nivel de torneos continentales como la Copa Sudamericana y la Libertadores son casi últimos. Hasta Bolivia nos ha pasado. Cada vez estamos peor. Pero eso lo maneja una asociación deportiva (Asociación Deportiva de Fútbol Profesional) que no depende de la FPF. Eso sí, como ente rector nos preocupa. Por ello, hemos pedido a FIFA que nos envíe un experto en clubes. Así, hace un mes nos visitó un asesor de la FIFA que trabajó durante diez años en la Premier League. Se reunió con la ADFP y los actores del fútbol, hizo un rápido diagnóstico y hará las recomendaciones a la FPF de las cosas que debemos hacer. Así que en su momento tendremos que tomar decisiones que probablemente sean difíciles y duras, pero que se tomarán por el bien del fútbol del Perú. Si en tantos años las cosas no han mejorado, sino todo lo contrario, algo tenemos que hacer. No vamos a ser simples testigos de cómo esto se va derrumbando…

-¿De qué decisiones estás hablando?

-Hay salidas que en su momento anunciaremos. No es el momento aún. Lo que sí te puedo decir es que no estamos ajenos a esta situación. Es una preocupación. Hoy estamos metidos en el tema del mundial, pero no dejamos de mirar lo que pasa en el fútbol peruano (a nivel de clubes profesionales).

-¿Vas a postular a la reelección en la FPF?

-No lo he pensado. Lo que puedo decir es que vamos a trabajar durísimo hasta el último día de esta gestión para que mejore el fútbol peruano. Estamos en plena modificación de los estatutos y el ciclo ahora es el olímpico, por lo que nuestra gestión terminaría en 2020 (y no en 2018 como estaba planteado inicialmente).

Por otro lado, existe otro tema: la asamblea de la FPF está manejada por el fútbol amateur, que tiene el 70% de participación. Eso va a ser cambiado para que en las próximas elecciones haya una participación democrática, donde nadie tenga mayoría y en las que también participen los técnicos, árbitros y jugadores. Se va a realizar una asamblea, que está liderando la FIFA, donde se busca que más actores tengan voz y voto. Eso es un factor muy importante para tomar mejores decisiones en el futuro.

-Sin duda los logros de tu gestión te han dado un gran apoyo en las encuestas. La gente en las calles valora lo hecho. ¿Piensas más adelante postular a un cargo público? ¿El Congreso o quizá la presidencia? ¿Cómo te ves en diez años?

-Me veo probablemente en las empresas del Grupo Oviedo y muy lejos de la política. Cada quien aporta de diversas formas al país, como político, dirigente deportivo o empresario. Yo me veo más en el ámbito empresarial.

-¿Cómo le va al Grupo Oviedo? ¿Estás pendiente del manejo o has delegado totalmente?

-He delegado. Estoy de licencia. El Grupo Oviedo es un conglomerado familiar y es dirigido hoy por mis hermanos. Por eso no sé si iría a una reelección, pues tengo la exigencia que demanda ser parte de un grupo empresarial. No obstante, por hoy estoy avocado a mi rol de dirigente de fútbol.