Zurich. Joseph Blatter fue reelecto este miércoles para un cuarto período como presidente de la FIFA, tras prometer una "reforma radical" del organismo rector del fútbol mundial estremecido por acusaciones de corrupción.

Blatter, un suizo de 75 años al frente de la FIFA desde 1998, recibió 186 de los 203 votos después que las federaciones de fútbol optaron por proceder con la votación pese a la ausencia de un candidato rival.

"Les agradezco de corazón por creer y por su confianza", dijo ante el congreso de la FIFA.

Más temprano, Blatter prometió: "Se harán reformas, no sólo retoques, sino decisiones radicales y reformas necesarias".

Pero sus problemas están lejos de terminar. Alemania, una de las más poderosas asociaciones nacionales de fútbol, está presionando para que se investigue la decisión de concederle a Qatar la Copa del Mundo del 2022.

"Hay un grado considerable de sospecha que uno no puede simplemente dejar a un lado", dijo el jefe de la federación alemana, Theo Zwanziger, a la televisión alemana.

Blatter dijo que los problemas de la FIFA se remontan a la votación del año pasado, cuando los miembros del comité ejecutivo eligieron a Rusia como anfitrión de la Copa Mundial del 2018 y Qatar de la Copa Mundial del 2022.

Momento decisivo. Blatter prometió el miércoles que en el futuro la elección de las sedes será hecha por los 208 miembros del congreso de la FIFA, aunque el anfitrión del Mundial del 2026 será elegido recién dentro de seis o siete años.

"¿De dónde vienen todos estos problemas?", preguntó antes de responderse.

"Tiene que ver con la popularidad de nuestra competencia, la competencia más famosa, la Copa del Mundo. La atribución de la Copa del Mundo () desató una serie de acusaciones, propuestas, alegaciones y críticas que siguen llegando", dijo.

La FIFA enfrenta lo que su propio secretario general describió como un "momento decisivo". La crisis actual es comparada con el escándalo de corrupción que el Comité Olímpico Internacional enfrentó en 1998 con la elección de Salt Lake City para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno.

La respuesta del Comité Olímpico Internacional fue introducir límites estrictos para las visitas de sus miembros a las ciudades candidatas y Blatter tendrá que ofrecer más detalles de sus planes para convencer a los críticos sobre su determinación reformista.

Blatter preside el órgano rector del fútbol desde 1998, un período de prosperidad sin precedentes gracias a la venta de derechos de televisión y patrocinios.

Pero la reputación del deporte ha estado bajo la lupa después de una serie de acusaciones de corrupción, la suspensión de dos importantes directivos de la FIFA e insinuaciones de que Qatar compró el Mundial, algo que el país del Golfo Pérsico negó enérgicamente.

Blatter no tuvo rivales, luego de que el jefe del fútbol asiático, Mohamed bin Hammam, abandonó la contienda.

El qatarí Bin Hammam fue suspendido provisionalmente a la espera de una investigación sobre acusaciones de que sobornó a algunos delegados del Caribe.

Bin Hammam y el vicepresidente de la FIFA, Jack Warner, también suspendido, han negado cualquier comportamiento errado.

Caos interno. En otro giro en la crisis que continúa acaparando titulares de primera plana, Chuck Blazer, un estadounidense cuyas acusaciones llevaron a la suspensión del qatarí Bin Hammam y el trinitense Warner, fue despedido el martes de su cargo en la CONCACAF.

Una hora después, la entidad que representa a América del Norte, Central y el Caribe declaró inválido el despido.

El caos interno magnificó el drama que rodea a la FIFA en el congreso en Zúrich.

La presidenta de Suiza, Micheline Calmy-Rey, pidió una reforma de la FIFA, diciéndole a los delegados que la federación necesita "tomarse en serio" las críticas sobre la corrupción.

"Es importante que las examinen en profundidad y tomen las medidas necesarias para reformar su gobernabilidad. Es de extrema importancia, porque su organización debería ser un ejemplo no sólo para los jóvenes, sino para todo el mundo", dijo.

"Lo importante es restaurar la total confianza en la organización; no dejen que el dinero arruine sus ideales", remarcó Calmy-Rey.

La FIFA ha sido criticada también por cuatro de sus seis principales patrocinadores, mientras la asociaciónm de Inglaterra defendió su decisión de tratar de postegar la elección del presidente.

"Aunque no logramos diferir la elección presidencial de la FIFA, fue positivo lograr el apoyo de otras 16 naciones a nuestra solicitud democrática de que el voto fuera retrasado", dijo el presidente David Bernstein en una declaración.

"Confiamos en que la FA (Asociación de Fútbol, por su sigla en inglés) ha jugado un rol significativo como catalizador de cambio en la forma en que será seleccionado en el futuro el anfitrión de la Copa del Mundo", dijo.