Tokio. El operador de la dañada planta nuclear Fukushima, en Japón, detuvo este lunes un nuevo sistema que es clave para enfriar los reactores debido a que halló una filtración de agua, en un revés para sus esfuerzos de evitar verter líquidos altamente contaminados al océano.

Manejar los enormes volúmenes de agua radiactiva, acumulada a raíz de las tareas para enfriar los reactores afectados por un masivo sismo y un tsunami en marzo, ha sido un gran desafió para Tokyo Electric Power Co.

A menos que el sistema sea puesto en marcha, las autoridades advirtieron que el agua podría contaminar pronto el Océano Pacífico.

Tepco espera que el sistema, que remueve los materiales radiactivos del agua contaminada y los recicla como refrigerantes para los reactores, lo ayude en su objetivo de estabilizar la planta para enero.

El sistema, que usa tecnología del grupo nuclear francés Areva y de la compañía estadounidense Kurion, comenzó a funcionar el lunes en la tarde tras haber sufrido múltiples contratiempos en una serie de pruebas en las últimas semanas.

Goshi Hosono, asesor del primer ministro Naoto Kan, elogió la medida como "un paso gigante hacia adelante" y dijo en una rueda de prensa que el método es crítico en dos aspectos.

"Primero, el sistema resolverá el problema del agua contaminada, que generó preocupaciones de todo tipo en el mundo. Segundo, permitirá un enfriamiento estable de los reactores", aseguró.

Pero una hora y media después, tuvo que ser detenido luego de que los trabajadores hallaran filtraciones de agua en las mangueras.

Opinión pública atemorizada. Los reactores de la planta, a 240 kilómetros al norte de Japón, se fusionaron después de que sus sistemas de refrigeración quedaron inutilizados por el desastre del 11 de marzo.

El sistema de circulación fue diseñado para administrar 1.200 toneladas de agua por día. Actualmente, cerca de 110.000 toneladas de agua radiactiva, una cantidad suficiente para llenar 40 piscinas olímpicas, están almacenadas en la planta y el espacio se está acabando.

Aún si la solución funciona, Tepco deberá lidiar con restos de sedimentos altamente radiactivos derivados del proceso de descontaminación.

Japón irritó a los países vecinos China y Corea del Sur en abril luego de que Tepco arrojara agua radiactiva de bajo nivel en el mar.

Los temores de la opinión pública hacia la energía nuclear han crecido por la crisis de Fukushima y casi el 70 por ciento de los japoneses se opone a la reanudación de los reactores nucleares que están detenidos por tareas de mantenimiento, según mostró el lunes un sondeo del diario de negocios Nikkei.