Los patrocinadores Visa Inc y Emirates Airlines  sumaron presión a la FIFA este martes para que emprenda una reforma radical, mientras Inglaterra pidió una postergación de las elecciones del presidente de la entidad que rige el fútbol.

Las dos compañías se unieron a los también socios de la FIFA Coca-Cola y Adidas al expresar su inquietud por la reciente ola de acusaciones, que incluyeron denuncias de soborno en la campaña para la elección del presidente y la votación de sedes mundialistas del año pasado.

Los hechos terminaron de estallar días antes de que el actual presidente de la FIFA, Joseph Blatter, fuera reelecto sin oposición para iniciar un nuevo mandato.

Solicitud de medidas. "La actual situación no es buena para el deporte y pedimos a la FIFA que tome los pasos necesarios para resolver las preocupaciones que surgieron", manifestó Visa Europe en un comunicado que implica que cuatro de los seis principales patrocinadores de la FIFA expresaron su preocupación.

Esa situación fue calificada por muchos como la peor crisis que ha enfrentado el fútbol, pero Blatter, un suizo de 75 años que gobierna la FIFA desde 1998, ha intentado restar importancia al problema mientras se prepara para iniciar un nuevo período de cuatro años en el Congreso del miércoles.

Esa situación fue calificada por muchos como la peor crisis que ha enfrentado el fútbol, pero Blatter, un suizo de 75 años que gobierna la FIFA desde 1998, ha intentado restar importancia al problema mientras se prepara para iniciar un nuevo período de cuatro años en el Congreso del miércoles.

"¿Crisis? ¿Dónde está la crisis?", preguntó Blatter a periodistas el lunes en una conferencia de prensa.

La federación inglesa de fútbol (FA, por su sigla en inglés) respondió a la aparición de Blatter pidiendo a otras naciones que se unan para buscar una postergación de la elección y dar así la oportunidad a otro candidato a desafiar al actual mandatario.

Escocia respaldó la postura de Inglaterra, pero muchas federaciones a las que se les preguntó su posición, entre ellas la de Estados Unidos, se negaron a comentar.

La única manera de que Blatter no sea reelecto el miércoles es que el Congreso de la FIFA proponga y apruebe una moción para suspender la votación, con el apoyo del 75% de los delegados.

Es poco probable que eso suceda ya que, aunque Blatter quizá no pueda conectarse con los aficionados, tiene mucha capacidad para hablar a la audiencia que realmente importa para su futuro: los delegados votantes.

Desde que el suizo asumió como presidente en 1998, el organismo incrementó sus riquezas gracias a la generación de miles de millones de dólares en concepto de derechos por la transmisión en televisión de torneos importantes, así como por acuerdos de patrocinios con corporaciones.

No todos esos patrocinadores están contentos, pero ninguno de ellos publicó un ultimátum demandando un cambio.

Acusaciones de corrupción. La razón para la preocupación de hinchas, autoridades, asociaciones nacionales, gobiernos y patrocinadores es clara.

En pocos días, Qatar fue manchado por insinuaciones de que compró el Mundial 2022; el presidente de la Confederación Asiática, Mohamed bin Hammam, y su par de la CONCACAF, Jack Warner, fueron suspendidos por denuncias de soborno; y Bin Hammam renunció a su candidatura presidencial a la FIFA, dejando el camino abierto a Blatter.

El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, dijo que no quiso sugerir que Qatar había usado sobornos para ser elegido como anfitrión del Mundial; mientras que el país asiático negó tales acusaciones, Bin Hammam lanzó una apelación contra su suspensión provisional y Warner calificó la audiencia del comité de ética como un tribunal de canguros.

De todos modos, Warner escribió el martes a miembros de la Unión Caribeña de Fútbol para recordarles que deberían votar por Blatter en la elección presidencial y para recomendarles que no protestaran por su suspensión.

Mientras las actuales "dificultades" de la FIFA, como las definió Blatter, pasaron a la primera página, los pedidos de reforma desde fuera del deporte se hicieron sentir.

El órgano anticorrupción Transparencia Internacional sostuvo que la FIFA debería permitir una investigación externa.

"Deberían postergar la elección y limpiar todo, tomarse un tiempo y luego hacer una nueva elección", declaró a Reuters Sylvia Schenk, delegada deportiva del organismo que tiene sede en Berlín.

Por su parte, el australiano Les Murray, uno de los 13 miembros del comité de ética de la FIFA, pidió una reforma "completa y estructural" en la entidad; mientras que el capitán de la selección brasileña campeona del mundo en 1970, Carlos Alberto Torres, encabezó exigencias de reforma en el país más exitoso a nivel futbolístico.

"Debería haber un cambio general, hay muchas buenas personas que podrían hacerse cargo de la oficina (de la FIFA)", dijo Carlos Alberto en una entrevista telefónica con Reuters.

"Pienso que debería haber gente nueva al mando de los organismos. Si se queda la misma gente (en el poder), es un círculo vicioso", añadió.