Santiago. La derechista coalición política Alianza por Chile, formada por los partidos Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), tiene una aprobación ciudadana de 11%, la más baja desde el retorno de la democracia en el país (1990).

De acuerdo con la más reciente encuesta mensual de Adimark, esta coalición tuvo un rechazo de 78%, producto del "caso Penta", grupo empresarial que financió a un grupo de sus candidatos a senadores y diputados derechistas, mediante fraudes al Servicio de Impuestos Internos.

Ese caso está en manos de la justicia y los primeros antecedentes apuntan a una antigua relación de la UDI con ese grupo desde el régimen militar (1973-1990), el cual vendió muchas empresas del Estado a muy bajo precio y, al parecer, ese favor al Grupo Penta lo ha ido pagando la Alianza.

La UDI fue creada por Jaime Guzmán, muerto en un atentado en 1991, a quien se le considera el principal ideólogo del régimen militar de Augusto Pinochet, y siempre ha sido el partido más grande del país.

Esa baja en las encuestas de la derecha se debe a su tibia actitud frente a los delitos investigados por fraude en las campañas políticas de los legisladores inculpados, y la sociedad chilena no parece aceptar la complicidad de la UDI en el "Caso Penta" y ese rechazo lo expresa en las encuestas.

Por su parte, RN, con su silencio, se ha convertido en cómplice de la UDI y los parlamentarios involucrados.

Para el senador de la oficialista Nueva Mayoría, Jorge Pizarro, el "Caso Penta" mostró que "la UDI es un partido político donde había una influencia desmedida de un grupo empresarial, donde el uso abusivo del dinero en las campañas políticas les ayudó a ganar representación ciudadana".

"Lo relevante para el futuro de nuestra democracia es evitar estos financiamientos irregulares; instalar una muralla entre el dinero de las empresas -eliminando el aporte reservado de ellas- y la política; mejorar el aporte público a la política; y sancionar a quienes sean elegidos y no cumplan estas disposiciones", señaló Pizarro.

El legislador democratacristiano destacó que "la política debe ser un lugar donde se debatan ideas, proyectos de futuro para las comunas, regiones y el país y no puro 'marketing electoral', como lo hizo la UDI durante muchos años".

Según Pizarro, "el bajo apoyo ciudadano que afecta, tanto a la UDI como a RN, es el producto de su conservadurismo político y social que está distante del mayoritario sentimiento ciudadano que anhela un Chile distinto".

Los casos más cuestionados en el "Caso Penta" son el ex candidato presidencial, Laurence Golborne; los actuales senadores, Ena von Baer e Iván Moreira, y el diputado José Antonio Kast, todos de la UDI, así como otros candidatos que fueron derrotados en los comicios de 2013.

Frente al caso del hijo de la presidenta Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, quien renunció el viernes tras ventilarse que su esposa obtuvo un crédito millonario bancario para comprar terrenos y luego venderlos, la UDI y RN lo acusaron de tráfico de influencias y presionaron para que dejara su cargo en el gobierno.

Sin embargo, no han pedido la renuncia a los senadores Von Baer y Moreira ni la del diputado Kast.

El ministro chileno del Interior, Rodrigo Peñailillo, aseguró que no espera nada de la derecha, al ser consultado si los parlamentarios de UDI implicados en el "Caso Penta" deben renunciar, pero pidió a la derecha que "aplique la transparencia", como lo ha hecho el gobierno en el caso del hijo de Bachelet.

Todos los analistas coinciden en que el "Caso Penta" es muy grave para la vida política de Chile porque muestra la hipocresía y la manipulación que existe detrás de las elecciones, donde los recursos financieros son más importantes que las propuestas para mejorar la vida de los chilenos.

También se ha confirmado que algunos partidos políticos chilenos han actuado en correspondencia con los grupos empresariales, con lo cual han vinculado el dinero con la política y provocado el gran rechazo que se manifiesta en la población frente a la política.

Sin embargo, no hay duda de que los diputados y senadores de la derecha seguirán siendo la representación del empresariado en el Congreso y no realmente de la ciudadanía, lo cual afecta al sistema democrático chileno.

El senador Pizarro comentó, además, que "sería positivo para el clima político de Chile que la derecha dejará atrás su campaña del terror y odiosidad contra las reformas del gobierno, que le dan una rentabilidad efímera en las encuestas, pero que los sitúa como actores minoritarios desconectados con el Chile real".

Es evidente que la derecha tiene que enmendar el rumbo político que ha seguido hasta ahora, a fin de que pueda recuperar el terreno perdido en la opinión de los chilenos.