Caracas. El pequeño canal opositor de televisión venezolano Globovisión niega que el presidente Hugo Chávez logre amedrentarlo, aún si consigue hacerse con un significativo paquete de sus acciones y nombra a un representante en su junta directiva, como lo ha anunciado.

El largo pulso entre ambos bandos entró en etapa decisiva cuando Chávez develó su plan, pero desde la casa cercada donde funciona la planta, sigue emitiéndose la programación regular de noticias, se planean nuevos espacios y su vicepresidenta, María Fernanda Flores, criticó la intención del Gobierno.

"Tenemos 11 años viendo a un Gobierno legislando para hacer trampas", dijo Flores y, como ejemplo, lo acusó de quebrar al Banco Federal para quedarse con el paquete accionario del canal que estaba en manos del dueño de la entidad, Nelson Mezerhane.

Autoridades del canal y del Gobierno se disputan la defensa de la libertad de expresión. Chávez afirma que los dueños de Globovisión -dos de los cuales están prófugos de la justicia- conspiran contra él y son corruptos oligarcas, mientras que Flores sostiene que han pagado un alto costo por informar.

"No sabemos por dónde van a venir, pero vamos a seguir hasta el último segundo y el último aliento defendiendo lo que significa Globovisión para Venezuela y el mundo: es el último aliento de democracia que le queda a este país", agregó Flores en una entrevista con Reuters.

El gobierno de Chávez, que ha creado una amplia red de medios oficialistas, fue acusado de socavar la libertad de expresión al negarse a renovar la concesión del enorme canal crítico RCTV en el 2007.

Recientemente el mandatario dijo que tomaría 45,8% de las acciones de Globovisión: 20% de un accionista fallecido y la diferencia de la confiscación de bienes del banco quebrado.

"El Gobierno tuvo que intervenir un banco para cogerse 20% de las acciones", opinó Flores.

Chávez indicó por meses que podría producirse la intervención del banco en el marco de una mini crisis que derrumbó 11 entidades pequeñas. Algunos directivos del Federal están detenidos, pero Mezerhane habría salido del país.

Filosos directores. La cuenta de lo que tendría el Gobierno en el canal aumenta bajo el argumento de que las concesiones no se heredan, por lo que dice que pasaría a sus manos el paquete del difunto Luis Teófilo Núñez, quien era accionista del periódico El Universal y familiar del presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga.

Globovisión niega que el Gobierno pueda tomarlas porque la concesión no está en manos de personas naturales, sino de la empresa Corpomedios que pertenece a su vez a otras tres firmas: una de Zuloaga con una pequeña parte del ex director de la planta Alberto Ravell; otra de Mezerhane y la tercera de Núñez.

Según los estatutos de Globovisión, que tiene 450 empleados, los accionistas no nombran individualmente a los directores, sino por mayoría, dijo la abogada del canal Ana Cristina Núñez.

Ningún accionista minoritario puede determinar la línea editorial del medio ni despedir a los trabajadores, agregó.

Pero el accionista mayoritario y presidente del canal, Zuloaga, salió del país cuando fue ordenado su arresto por supuesto acaparamiento y especulación de vehículos, casi al mismo tiempo que Chávez declaraba que el Estado se estaba "incorporando al negocio" de la televisora, a la que ha acusado por años de enfermar a los venezolanos.

El mandatario anunció que en la junta directiva podrían representarlo dos de los más ácidos conductores de espacios de la televisión oficial VTV: Mario Silva del programa "La Hojilla" y Alberto Nolia de "Los papeles de Mandinga".

Globovisión sólo se ve en señal abierta en dos ciudades principales del país, incluyendo Caracas, y emite en televisión por suscripción.

Analistas y críticos afirman que el presidente ha abierto varios frentes para que la opinión pública se olvide de escándalos de ineficiencia en su gestión de Gobierno en la cercanía de la campaña electoral por el legislativo.