La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, y la central que aglutina a todos los sindicatos de trabajadores del país iniciaron este sábado una ronda de diálogo, tras tres días de huelga y protestas en demanda de mejoras salariales.

La Central Obrera Boliviana (COB) aceptó la invitación del gobierno para negociar luego que anunciara una huelga nacional indefinida desde este lunes, rechazando el 10% de incremento salarial determinada por la administración de Morales.

"Con este diálogo que se está abriendo la idea es resolver los requerimientos en el tiempo menos posible y esta es una clara demostración de que como gobierno siempre hemos planteado el diálogo", dijo al inicio de las conversaciones el ministro de comunicación, Iván Canelas.

Los trabajadores, en su mayoría de las áreas de educación, salud y minería iniciaron protestas callejeras la pasada semana, sin afectar las actividades económicas en el país sudamericano.

"Hoy estamos instalando el diálogo con toda la predisposición de llegar a un acuerdo y nuestras bases han pedido que el presidente esté en la mesa de negociación, así que veremos lo que pasa y que se decide en estas conversaciones", manifestó el secretario ejecutivo de la COB, Pedro Montes.

Tras tres horas de reunión en las que se dieron a conocer las demandas de los trabajadores, Morales anunció en conferencia de prensa que "se declaró cuarto intermedio hasta mañana (domingo) para seguir el diálogo con los dirigentes, a los que agradezco su comprensión y también les hemos entregado alguna documentación".

Sin embargo, a pesar del inicio de negociaciones, Montes manifestó que la COB continúa en emergencia, por lo que sus medidas no fueron suspendidas, al igual que la determinación de huelga indefinida.

"Aplaudimos esta reunión y bueno, hasta el momento no hemos definido mucho, lo único es que hemos intercambiado documentación y el Presidente se ha comprometido a una nueva reunión con todos sus ministros, así que esperaremos a ver lo que sucede", explicó el dirigente.

La relación de Morales con la COB, considerada antes su aliada, sufrió una ruptura luego de una fallida alza de carburantes a finales del 2010, que ocasionó una ola de protestas que obligó al gobierno a retroceder en su medida.