El Cairo. El presidente Hosni Mubarak celebrará este lunes su primera reunión con el nuevo Gabinete de Egipto, después de que el gobierno abriera negociaciones con grupos opositores para resolver la crisis más profunda que ha afectado al país árabe en los últimos 30 años.

Mubarak, que ha rechazado las peticiones para que dimita antes de las elecciones de septiembre, se ha tratado de centrar en restaurar el orden.

Pero los manifestantes, quienes acampan en la plaza Tahrir de El Cairo, han dicho que permanecerán en protesta hasta que el mandatario renuncie y esperan llevar de nuevo su campaña a las calles este martes y este viernes.

El proscrito partido Hermandad Musulmana estaba entre los grupos que se reunieron durante el fin de semana, una señal de cuánto ha cambiado el gobierno en estos 13 días que sacudieron al mundo árabe y alarmado a las potencias occidentales.

Pero figuras de la oposición dijeron que la demanda central de que Mubarak se vaya inmediatamente no fue cumplida. Algunos expresaron su preocupación de que el gobierno esté tratando de ganar tiempo con la esperanza de que Mubarak se mantenga en el cargo hasta septiembre, cuando expira su actual mandato.
También temen que cuando el anciano gobernante se marche, sea reemplazado por otro Gobierno autoritario.

Ejército busca despejar plaza. Deseoso por lograr que el tráfico empiece a movilizarse alrededor de la plaza Tahrir, el Ejército intentó este lunes a primera hora despejar la zona ocupada por los manifestantes. Estos salieron de sus carpas y rodearon a los soldados que trataban de acorralarlos en una reducida área.

Preocupados de que el intento del Ejército gane terreno, decenas de manifestantes durmieron dentro de camiones o vehículos militares.

"El Ejército se está inquietando y también los manifestantes. El Ejército quiere reducirnos en un pequeño círculo en el medio de la plaza para que el tráfico empiece a moverse de nuevo", sostuvo a Reuters por teléfono Mohamed Shalaby, un activista de 27 años.

El país volvió al trabajo este domingo y los bancos reabrieron sus puertas después de una crisis de una semana, mientras los clientes hacían largas filas para tratar de acceder a sus cuentas.

Muchos egipcios, incluyendo quienes participaron en las protestas masivas de la semana pasada, están desesperados por volver a la normalidad y preocupados por el impacto de la crisis en la estabilidad y la economía.

La caída de la libra egipcia fue menos severa de lo que muchos operadores esperaban este domingo, mientras que el banco central pareció apoyar la divisa.

Pero la libra egipcia podría afrontar nuevas presiones el lunes cuando los bancos fuera de Oriente Medio reabran después del fin de semana.

Otra prueba de confianza será la subasta del banco central de 15.000 millones de libras (US$2.600 millones) en cheques del Tesoro a corto plazo, pospuesta desde la semana pasada. La bolsa aún estaba cerrada.

Hoja de ruta no convence. Los ministros de Gobierno sostendrán el lunes su primera reunión de Gabinete desde que Mubarak reorganizó el Gobierno el 28 de enero en un intento por aplacar a los manifestantes enfurecidos por años de corrupción, dificultades económicas y opresión política.

Pero no existe la certeza de que la situación haya vuelto a la calma, pese a los llamamientos de Estados Unidos, antiguo socio de Mubarak, para una "transición ordenada" hacia un régimen más democrático.

La presencia en las conversaciones de la Hermandad Musulmana, cuyos miembros fueron reprimidos durante años por las temidas fuerzas de seguridad de Mubarak, fue un avance significativo.

El Gobierno dijo después de la reunión, encabezada por el vicepresidente Omar Suleiman, que se acordó redactar una hoja de ruta para las conversaciones, un indicio de que Mubarak continuará en el poder para supervisar el cambio.

También tomaría medidas para liberar a los activistas encarcelados, garantizar la libertad de prensa y levantar las leyes de emergencia en el país. Asimismo, se estableció una comisión para estudiar temas constitucionales.

Pero la oposición dijo que el Gobierno no cumplió con la demanda de una reforma completa del sistema político.

Abdel Monem Aboul Fotouh, un importante miembro de la Hermandad, dijo que el comunicado del Gobierno representaba "buenas intenciones pero no incluye ningún cambio sólido".

Activistas opositores rechazan cualquier compromiso que consista en que Mubarak entregue el poder a Suleiman pero que también termine su mandato, apoyándose en el viejo sistema autoritario para allanar el camino hacia una democracia completa y dejar el cargo de manera más honorable.