Caracas. Los cálculos más atrevidos sobre la fortuna de Hosni Mubarak, el presidente egipcio cuya renuncia piden millones de sus compatriotas desde hace doce días, lo ubican como el hombre más rico del planeta, hombro a hombro con el magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim.

Expertos del Medio Oriente calculan que lo máximo que pudo haber acumulado Mubarak desde que ejerce cargos en la administración pública de su país puede ascender a US$70.000 millones, la misma cifra con la que Slim cerró el año 2010.

Incluso si nos quedamos con las estimaciones conservadoras que ubican la fortuna de Mubarak en US$40.000 millones, sigue dentro del ranking de los cinco más ricos del mundo, en el cuarto lugar, sólo por debajo de Bill Gates (US$53.000 millones) y Warren Buffet (US$47.000 millones), según los datos de la revista Forbes.

Amaney Jamal, docente de ciencias políticas de la Princeton University comentó a una cadena televisiva estadounidense que Mubark comenzó a llenar sus bolsillos antes de convertirse en "rais", en los años en que estaba en la cúspide de la aviación militar egipcia, en especial a través de contratos en el sector de la defensa.

Una vez asumida la presidencia comenzó a diversificar sus inversiones y confió el manejo de las arcas de su familia a su esposa Suzanne y a sus dos hijos, Gamal y Alaa, quienes, según Christopher Davidson, profesor de política medioriental en la Durham University, se encargaron de engordar la fortuna del clan a través de acuerdos de asociación con empresarios y compañías extranjeras.