A 359 subió el número de víctimas del fatal incendio ocurrido la noche del pasado martes en el centro penal de Comayagua, confirmó ayer el Ministerio Público. La madrugada de ayer en el hospital Escuela expiró el presidiario Wilson Recarte García, de 30 años de edad, quien presentaba quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo, según informó Miguel Fajardo, médico asignado a la Sala de Quemados.

Todavía se encuentran en estado crítico cuatro privados de libertad identificados como Jaime Willian, Tiberio Rodríguez, Rubén Eduardo y Juan Irías, quienes son asistidos por especialistas con la intención de salvarles la vida.

El cadáver del sexto recluso que había sobrevivido al voraz incendio fue trasladado a la morgue de Medicina Forense para realizarle la autopsia y entregárselo a la familia doliente. Según el informe oficial de la Oficina de Relaciones Públicas del Ministerio Público, a las 3:00 de la tarde de ayer se habían realizado 149 autopsias y se habían entregado 21 cadáveres.

El total de muertos el día que ocurrió el incendio fue de 355, incluida una mujer, mientras que los restantes han fallecido en el principal centro hospitalario del país.

Pruebas de ADN. La Dirección de Medicina Forense, a través de sus equipos de trabajo ubicados en el Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), ha logrado tomar 281 muestras de sangre a familiares de las víctimas del penal ante la posibilidad de realizar exámenes de ADN a algunos de los cuerpos que resultaron calcinados en el siniestro.

Asimismo, se han levantado 214 huellas a dichos familiares como parte del proceso de verificación genética que serán útiles en los casos en que se practique este tipo de prueba científica.

Los especialistas explicaron que en este momento es prematuro establecer en cuántos casos sería necesario el examen de ADN.
Sin embargo, los equipos ya tienen la información de comparación suministrada por los familiares de las víctimas si llega a necesitarse.

La realización de autopsias ha avanzado considerablemente, ya que hasta la tarde de ayer se habían realizado 149 con la participación de los diferentes equipos forenses que han llegado del extranjero y trabajan en conjunto con los especialistas hondureños.

Las autoridades explicaron que el proceso de entrega de cadáveres es más lento, dadas las circunstancias del hecho, ya que por el tipo de daño ocasionado a los cuerpos estos deben pasar por varias pericias forenses de identificación.

El primer registro positivo respecto a la identificación de un cuerpo es el que proporciona el Registro Nacional de las Personas, pero debe ser verificado por huella dactilar que realiza otro equipo forense, así como por identificación odontológica, de ser necesario, o por las características y datos ante mórtem proporcionados por los familiares.

Según Medicina Forense, la última alternativa en el proceso de identificación de los cuerpos calcinados es el examen de genética forense o ADN, el cual se aplicará en aquellos casos en que la identificación no ha sido posible por otros medios científicos.

En relación a las entregas de los cuerpos, por determinación de Copeco y el equipo coordinador de los trabajos que se realizan, deben realizarse en horarios de 6:00 de la mañana a 6:00 de la tarde.

Esto con el fin de proporcionar una mayor seguridad a los familiares de las víctimas y al recurso humano que colabora en su transporte para trasladarlos al interior del país.

El incendio en el superpoblado penal de Comayagua es una de las peores tragedias ocurridas en una cárcel en el mundo. Las causas del siniestro son investigadas por expertos internacionales, incluidos peritos llegados de Estados Unidos.