Rikuzentakata. La policía japonesa todavía revisa con persistencia el río y su ribera en busca de cadáveres de desaparecidos, un año después del poderoso terremoto y el gigantesco tsunami que barrió grandes zonas de la población pesquera de Rikuzentakata.

La ciudad, que tenía fama por una bonita playa y su costa plagada de pinares a los pies de las montañas, ahora es sinónimo de destrucción y muerte generalizada tras el triple desastre que asoló la zona.

Lo que era el centro de la ciudad está abandonado en gran medida, lleno de montañas de escombros y un ayuntamiento en ruinas. Un pino solitario frente al mar en calma es todo lo que ha quedado del bosque.

La pared de agua de 16 metros de altura se tragó el centro de la ciudad y cobró la vida de 1.555 de entre sus 24.240 residentes. Un total de 288 siguen en la lista de desaparecidos en la población, situada 400 kilómetros al noreste de Tokio.

Durante meses, los buzos de la policía y los guardacostas han rastreado el mar y los arrozales con la esperanza de encontrar cadáveres. Últimamente, han respondido a peticiones de buscar en zonas específicas procedentes de familias que buscan cerrar una etapa.

"Si trabajamos duro, los espíritus de los fallecidos oirán nuestra llamada. Mantenemos los ojos bien abiertos y miramos con detenimiento", dijo Kaname Endo, un agente de una comisaría de policía situada junto al mar que perdió a cinco de sus 12 trabajadores.

El viernes, unos 20 agentes uniformados con botas de agua y chalecos salvavidas naranjas, con palas y cubos, peinaban los arroyos llenos de barro cerca del puerto, una de las pocas áreas que aún no han sido inspeccionadas.

Una excavadora retiraba losas de hormigón y barro de un arroyo particularmente profundo.

La búsqueda de la mañana no arrojó resultados y se les recordó a los agentes que deben tener cuidado en los registros.

Masahiko Saito, otro agente, dice que los esfuerzos de búsqueda permitieron recuperar un cadáver en el río Kesen en febrero y partes de cadáveres en el puerto pesquero. La mayoría de los hallazgos sólo son partes de cadáveres o huesos.

"Pueden aparecer cadáveres en el mar o en un punto que ha sido inspeccionado antes, así que tenemos que buscar muchas veces", indicó Endo. "No nos importa que estos cadáveres estén sucios o huelan. Consideramos que son algo que necesita ser tratado con mucho cuidado para que puedan ser devueltos a sus familiares", sostuvo.

Aunque la mayoría de los escombros que cubrían el centro de la ciudad tras el tsunami se han llevado a lugares designados, la principal área comercial continúa virtualmente desierta, dotada sólo de semáforos y postes de electricidad.

La costa, que solía estar tapado por edificios y casas, ahora muestra un mar que puede verse a cientos de metros de distancia en un paisaje aplanado. El único sonido es la maquinaria de construcción y el piar de los pájaros.

La mayor parte de la actividad ahora tiene lugar en áreas de la periferia que quedaron intactas. Muchos residentes han sido realojados en viviendas temporales en terrenos más altos y se han instalado supermercados en edificios improvisados.

Los trabajadores de la municipalidad llevan a cabo su actividad en oficinas temporales lejos del mar.

Ayuntamiento Desvencijado. En un ayuntamiento desvencijado, continúan desperdigados libros y muebles destrozados, mientras en las paredes hay zonas marcadas con "X" rojas para indicar los puntos donde se han buscado cadáveres.

Una alfombra de lodo y cables que cuelgan desde el techo muestra la fuerza de las olas que sacudió el edificio, llevándose por delante a casi 70 funcionarios.

El alcalde Futoshi Toba, que perdió a su mujer en el tsunami, dijo que la ciudad aún tiene que comenzar la fase de reconstrucción.

"Hemos estado trabajando duro para cubrir nuestras necesidades inmediatas hasta ahora. Pero hemos elaborado el plan de reconstrucción de la ciudad", dijo a Reuters desde el ayuntamiento improvisado.

"Desde el inicio del nuevo año fiscal en abril, creo que podremos empezar a trabajar en la reconstrucción de la ciudad", declaró.

Pero la estabilidad, dijo, conllevaba mayores demandas públicas.

"Después del 11 de marzo, la gente era feliz con poder beber un poco de agua. Un día después, pudieron beber más agua. Después pudieron comer un bol de arroz o algo de sopa", relató.

"Pero ahora, tenemos que parar. Lleva tiempo construir viviendas sociales ya que hemos abierto espacio en las montañas y construir carreteras, canalizaciones de agua y traer la electricidad."

Recuperar los cadáveres de familiares perdidos es un paso esencial para asumir su muerte, dijo Asami Maekawa, profesora de psicología en la Universidad Cristiana Femenina de Tokio.

"En el proceso de duelo y aceptación de la muerte, es necesario afrontar la realidad de la muerte y un ejemplo muy claro es ver el cadáver", explicó.

"Si la gente trata de mantener los recuerdos de sus seres queridos en la mente sin el proceso de afrontar la realidad, no es un proceso completo, deja vulnerable su mente", dijo.

Pero afrontar la muerte y reconstruir la vida destruida implica que muchos miles de personas lidian con depresiones y otros problemas de salud. Expertos creen que alrededor del 40 por ciento de los residentes en Rikuzentakata sufre trastornos del sueño.

Casi un 6 por ciento mostró señales de problemas psicológicos graves, según un estudio dirigido por Kiyomi Sakata, profesor de la Universidad Médica de Iwate.

Mientras, la búsqueda de cadáveres continúa.

"Algunas personas dicen que deberíamos parar porque llevamos un año. Pero hay cadáveres que no se han encontrado aún", dijo el agente de policía Endo. "Continuaremos hasta que sepamos con seguridad que no habrá más", concluyó.