Al menos 58 personas murieron este domingo en diversos atentados en varias partes de Irak, incluyendo un coche bomba frente a un edificio consular francés.

El conflicto iraquí se ha calmado desde su momento álgido en los años 2006-2007, cuando miles de personas murieron por la violencia sectaria. Pero islamistas suníes y una rama de Al Qaeda siguen realizando aproximadamente un ataque importante al mes, en un intento de avivar las tensiones entre chiíes y suníes tras la retirada del Ejército estadounidense en diciembre.

El incidente más grave de los atentados y tiroteos de este domingo se produjo cerca de la ciudad de Amara, 300 kilómetros al sur de Bagdad, donde dos coches bomba estallaron frente a un lugar sagrado chií y un mercado, matando al menos a 16 personas, según las autoridades.

"Al menos 16 cuerpos fueron trasladados al hospital, y más de 100 personas resultaron heridas", sostuvo Sayid Hasanain, miembro de los servicios sanitarios locales.

El hospital local se vio sobrepasado con el número de heridos por los atentados, y las mezquitas de Amara emplearon los altavoces de las plegarias para pedir donaciones de sangre.

Durante la noche en Dujail, unos 50 kilómetros al norte de Bagdad, hombres armados y un suicida en un coche atacaron una base militar, matando a 11 soldados e hiriendo a siete, según fuentes policiales.

Más tarde, un coche bomba mató a ocho personas que hacían fila para pedir empleo como guardas para la iraquí Empresa Petróleo Norte en la ciudad de Kirkuk, 250 kilómetros al norte de Bagdad, indicó la policía.

En esa ciudad se registraron otras explosiones. Un coche bomba y una bomba en una motocicleta estallaron frente a una oficina de investigación de delitos, matando a siete personas e hirieron a 40.

También se produjeron víctimas mortales en atentados en localidades como Baquba, Samarra, Basora y Tuz Jurmato.

Objetivo francés. Por otro lado, un policía murió y otros cuatro resultaron heridos por el coche bomba que explotó frente al edificio del consulado francés en la normalmente tranquila ciudad de Nasiriya, 300 kilómetros al sur de Bagdad, según la policía. El cónsul, un ciudadano iraquí, no estaba en la oficina cuando se produjo el atentado.

Otro coche bomba estalló en la ciudad matando a dos personas e hiriendo a tres.

No es la primera vez que los diplomáticos franceses son atacados en Irak.

En junio del año pasado, una bomba estalló en la calle al paso de un convoy de la embajada francesa en Bagdad. Siete guardas iraquíes resultaron heridos, un mes después de otro ataque a un convoy de la embajada.

Desde que se marcharon las últimas tropas estadounidenses, los insurgentes atacan con frecuencia objetivos destacados como lugares religiosos chiíes y oficinas del Ejército o el Gobierno local, para demostrar que aún pueden realizar ataques coordinados y socavar la capacidad del Gobierno para ofrecer seguridad.

La rama local de Al Qaeda, Estado Islámico de Irak, ha reclamado la autoría de otros ataques importantes contra las fuerzas de seguridad y barrios chiíes. Pero también ex miembros del ilegalizado partido Baath de Saddam Hussein y otros grupos islamistas suníes luchan contra el Gobierno.

La tensión en el delicado Gobierno de coalición iraquí, y una resurgencia del grupo ligado a Al Qaeda, han elevado el temor a que regrese la violencia generalizada, especialmente mientras Irak lucha por contener el contagio del conflicto en la vecina Siria.