Río de Janeiro. Al menos 207 personas aún están desaparecidas después de los peores deslaves sufridos por Brasil en décadas, dijeron el miércoles autoridades, mientras que la cifra de fallecidos en la pintoresca región montañosa llega a 727.

La lista de desaparecidos entregada por la oficina del fiscal del estado de Río de Janeiro -la primera estimación oficial del número de desaparecidos desde la catástrofe de la semana pasada- sugiere que la cifra total de fallecidos podría acercarse a 1.000.

Funcionarios locales en Teresópolis y Nova Friburgo, las ciudades más afectadas, estimaron que al menos 300 personas aún están desaparecidas. Se supone que muchas de ellas estarían enterradas por las avalanchas de lodo y agua que destruyeron cientos de casas.

"Hay familias que resultaron tan diezmadas que no quedó nadie para confirmar quién está desaparecido", dijo Roberto Botto, portavoz de la Agencia de la Defensa Civil en Nova Friburgo, donde murieron al menos 345 personas.

La cifra de fallecidos ha estado subiendo a diario mientras socorristas llegan a áreas aisladas y extraen más cadáveres de los escombros de barrios que fueron virtualmente arrasados por los deslaves e inundaciones tras lluvias torrenciales en el sudeste de Brasil.

Helicópteros del Ejército han estado realizando misiones a áreas remotas para recoger sobrevivientes y ayudarlos a recuperar cuerpos desde sus casas en ruinas. Se cree que cientos de personas aún están en áreas propensas a sufrir nuevos deslaves.

Algunos de ellos están aislados por carreteras y puentes destruidos, mientras que otros se rehúsan a abandonar sus casas por miedo a que sean saqueadas.

Las inundaciones y deslaves golpearon con tanta fuerza que la geografía de la región cambió profundamente, dijeron funcionarios.

"Los arroyos se convirtieron en ríos profundos y anchos. Hay un gran cambio geográfico; es como si las ciudades hubieran sido completamente refundadas", dijo Icaro Moreno, presidente de EMOP, una compañía de obras públicas del gobierno.
"La gente en esas áreas montañosas no está tan segura como solían pensar", agregó.

El gobierno federal prometió esta semana que establecerá un sistema nacional de alerta temprana que pudiera dar aviso a las comunidades sobre peligros naturales inminentes.

La política populista y la falta de planificación urbana en gran parte de Brasil han permitido la construcción de grandes barrios en áreas con alto riesgo de inundaciones y deslaves.