Al menos ocho trabajadores extranjeros de Naciones Unidas fueron asesinados este viernes en la ciudad de Mazar-i-Sharif, en el norte de Afganistán, luego de una manifestación contra la quema de coranes por parte de un predicador estadounidense, dijo la policía.

"Ocho extranjeros murieron y dos fueron decapitados", dijo Lal Mohammad Ahmadzai, portavoz de la policía en la región del norte del país.

Más de 1.000 manifestantes tomaron las calles de esta ciudad normalmente pacífica después de las plegarias del viernes, y pasadas dos o tres horas estalló la violencia.

Un pequeño grupo atacó el complejo de Naciones Unidas, arrojando piedras y trepando por las vallas destruidas para intentar entrar.

Una fuente policial, que declinó dar su nombre porque no estaba autorizada para hablar con los medios, dijo que los manifestantes habían irrumpido en el complejo, donde atacaron a las víctimas.

El jefe de la misión en la ciudad resultó herido pero sobrevivió. Entre los fallecidos había empleados noruegos, rumanos y suecos, agregó.

Un portavoz de la ONU confirmó que hubo muertes de personal en la misión de Mazar-i-Sharif, pero declinó dar más detalles y dijo que la situación en el terreno aún era confusa.

Staffan De Mistura, el máximo representante de la ONU en Afganistán, estaba viajando a la ciudad para gestionar el asunto personalmente, agregó.

Tras conocer el suceso, el ministerio de Asuntos Exteriores ruso pidió al gobierno de Afganistán y a las fuerzas internacionales que protejan a los trabajadores de la ONU.

"Pedimos a las instituciones del orden de Afganistán y a las fuerzas internacionales (...) que tomen todas las medidas necesarias para impedir la violencia contra la ONU y su personal en Afganistán", dijo en un comunicado.

Miles de manifestantes protestaron también en la ciudad occidental de Herat y unos 200 en Kabul, pero no hubo violencia en ninguna de las dos.