México DF. América Latina se preparaba este viernes para el embate del tsunami detonado por un devastador terremoto en Japón, evacuando zonas costeras y cerrando puertos comerciales ante la amenaza de olas de hasta dos metros de altura.

Las alertas de tsunami tras el sismo de magnitud 8,9 que sacudió la costa noreste japonesa -que provocó olas de 10 metros que arrasaron con campos, casas y autos- se extienden por toda la costa latinoamericana del Pacífico desde México hasta Chile.

El primer país latinoamericano en la fila para recibir el golpe del tsunami es México, que calcula que olas de entre uno y dos metros golpearán a la península de Baja California a partir de las 1644 GMT, luego de que el maremoto atraviese Hawái.

Aunque fue declarada la alerta y consideró al tsunami un "peligro moderado", el Gobierno mexicano exhortó en un comunicado a suspender las actividades en el mar y la navegación.

Y ya habían comenzado algunas evacuaciones en pequeños poblados del estado de Sonora como Rosario, Escuinapa y San Ignacio.

Además la mayoría de los puertos del Pacífico estaban cerrados, incluyendo el petrolero Salinas Cruz y los de carga Lázaro Cárdenas y Manzanillo. Sin embargo, la mayoría del crudo mexicano se exporta por los puertos del Atlántico.

"No esperamos que suceda nada similar a lo que vimos en Japón", dijo Carlos Valdés, jefe del Servicio Sismológico Nacional mexicano, a una cadena de televisión local.

Donde el especialista espera el mayor impacto es en Chile.

Las olas que avanzan a unos 800 kilómetros por hora golpearían las costas chilenas a las 2255 GMT en la Isla de Pascua, donde pobladores eran evacuados hacia la parte más alta de la isla volcánica ubicada en medio del Pacífico.

Pero en la parte continental de Chile las cosas funcionaban con normalidad. Las escuelas, los puertos y la refinerías petroleras del mayor productor mundial de cobre seguían abiertas, mientras autoridades monitoreaban el maremoto.

Sin embargo, el presidente Sebastián Piñera pidió a los habitantes que estuvieran alerta. Los chilenos todavía recuerdan el fuerte terremoto de 8,8 de magnitud y los posteriores tsunamis que sufrieron hace apenas un año.

Estado de emergencia. En Ecuador, el presidente Rafael Correa declaró el estado de emergencia, movilizó a miles de policías y militares a zonas costeras y ordenó evacuar a los pobladores de estas regiones y de islas como Galápagos, un popular destino turístico con flora y fauna única en el mundo.

En las localidades a orillas del mar, las clases y la actividad laboral fueron suspendidas, mientras los buques ecuatorianos se internaban en el océano para evitar el golpe del maremoto.

La petrolera estatal Petroecuador suspendió el envío y recepción de derivados, pero las exportaciones seguían fluyendo con normalidad a pesar de que comenzaban las evacuaciones en la provincia de Esmeraldas, donde se encuentra el puerto y la refinería desde donde Ecuador embarca su crudo.

En la vecina Colombia, las olas de hasta dos metros llegarían a partir de las 00.00 GMT del sábado.

El Gobierno colombiano mantenía la alerta en la costa del Pacífico. Pero el puerto de Buenaventura, desde donde se embarca gran parte del comercio colombiano incluyendo las exportaciones de café, funcionaba con normalidad.

"La información disponible hasta el momento para la evaluación del potencial peligro permite anticipar que en la costa colombiana no habrá alturas de ola peligrosas", dijo el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres.

El principal puerto de Perú, El Callao, también operaba con normalidad. Desde esa terminal se exporta la mayoría de los minerales extraídos del centro peruano.

Pero algunas escuelas de la zona portuaria habían suspendido las clases, mientras el Gobierno recomendó prepararse para eventuales evacuaciones en la región costera, donde se esperan olas de hasta 1 metro de altura.

En Centroamérica, donde la mayoría de los países son castigados por huracanes e inundaciones frecuentemente y sufren de una extendida pobreza, las autoridades estaban en alerta.

En El Salvador habían comenzado algunas evacuaciones en poblaciones costeras según reportes de prensa, y en Nicaragua Defensa Civil dijo que en unas horas más decidiría si evacuaban a los poblados y ciudades costeras, dependiendo del riesgo.