Bogotá. Grupos dedicados al narcotráfico y responsables de un espiral de crímenes en el norte de Colombia plantearon su posible entrega al gobierno en un esfuerzo por poner fin a la violencia, dijo este lunes un jerarca de la Iglesia Católica.

Las denominadas bandas criminales emergentes, conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha, mantienen una guerra por el control de rutas del narcotráfico y zonas para el cultivo de hoja de coca -materia prima de la cocaína- en medio de la que han muerto cientos de personas en los últimos meses.

"No piden mesas de diálogo, sólo acercarse al gobierno para entregar armas, rutas, cultivos. Entregarse ellos mismos, así el destino sea la misma extradición", dijo a periodistas el obispo de Montería, monseñor Julio César Vidal.

"Me han dicho que no quieren que Colombia se vuelva un México y que no importa que los extraditen, pero que esto hay que pararlo", sostuvo el obispo que tiene su diócesis en la capital del departamento del Córdoba, uno de los más golpeados por la violencia de esos grupos armados ilegales.

De acuerdo con la Policía Nacional, en la actualidad existen en Colombia siete bandas criminales emergentes dedicadas al narcotráfico con unos 4.100 combatientes.

El gobierno sostiene que a diferencia de los paramilitares, que tenían una motivación política e ideológica en la lucha contra la guerrilla, los nuevos grupos sólo están dedicados a actividades de narcotráfico.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos dejó abierta la posibilidad de que los líderes y combatientes de las bandas se sometan a la justicia y depongan sus armas, pero advirtió que no habrá ninguna negociación.

"La política del gobierno ha sido la de que se confrontará con toda decisión y determinación esas organizaciones", dijo el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras.