BAGDAD. Hasta cinco atacantes suicidas, algunos armados con rifles, intentaron atacar este domingo una base del Ejército iraquí en Bagdad, dejando 12 muertos y 36 heridos menos de una semana después del fin de las operaciones de combate estadounidenses en Irak.

El asalto ocurrió cuando un minibús cargado con explosivos fue conducido hasta la puerta trasera de la base, seguido por uno o dos atacantes suicidas a pie que se inmolaron cuando se vieron bajo fuego.

Una pareja final de hombres armados libró una batalla contra las tropas por una hora dentro de un edificio cercano, dijeron funcionarios de seguridad.

El ataque de este domingo ocurrió a plena luz del día, a sólo dos semanas de que decenas de reclutas y soldados murieron a manos de otro ataque suicida en la misma base.

"Fue un intento por ingresar al comando militar de Rusafa", señaló el portavoz de seguridad en Bagdad, el mayor general Qassim al-Moussawi.

La oficina de Moussawi dijo que la cifra final era de 12 muertos y 36 heridos.

Las explosiones dejaron un cráter profundo lleno con trozos de cuerpos en la entrada de la base, mientras que los charcos de sangre y marcas de balas en un edificio del Ministerio de Defensa daban testimonio de una feroz batalla a tiros.

"Fue un ataque terrorista bien organizado, pero nuestros soldados estaban alerta y lograron detenerlos", manifestó en el lugar el Ministro de Defensa Abdel Qader Jassim.

Residentes en el vecindario dijeron que hubo un extenso tiroteo después de la explosión y afirmaron que los disparos continuaron por más de una hora.

Al menos 57 reclutas y soldados murieron y 123 resultaron heridos cuando un suicida se inmoló en la base del Ejército el 17 de agosto.

La base, que fue la oficina central del Ministerio de Defensa bajo el Gobierno de Saddam Hussein, sirve como centro de reclutamiento del Ejército y como comando militar.

Las tensiones están aumentando en Irak mientras el país continúa en medio de un vacío político, seis meses después de unas elecciones que no entregaron un ganador claro. Las negociaciones para formar al próximo Gobierno han logrado pocos avances.

El final de la misión de combate de Estados Unidos, siete años y medio después de la invasión para derrocar a Saddam Hussein, ha planteado temores del regreso de las matanzas y los ataques de insurgentes islamistas sunitas.