Trípoli. Fuerzas de Occidente lanzaron una segunda ola de ataques aéreos en Libia este lunes, mientras en Trípoli funcionarios dijeron que un misil lanzado para matar a Muammar Gaddafi destruyó un edificio en su complejo fortificado.

"Fue un bombardeo bárbaro", dijo el portavoz del gobierno, Musa Ibrahim, mostrando las piezas de escombros que según dijo fueron dejados por el misil. "Esto contradice (las declaraciones) de estadounidenses y occidentales (...) de que no tienen como blanco a este lugar", aseveró.

No hubo comentarios sobre el ataque de las fuerzas aliadas.

La primera ola de ataques de este sábado detuvo el avance de las fuerzas de Gaddafi en la ciudad oriental de Bengasi e impactó las defensas aéreas de Libia a fin de permitir que aviones occidentales patrullaran los cielos del país africano productor de crudo.

La segunda ola de ataques aéreos occidentales de la madrugada de este lunes también impactó las tropas de Gaddafi alrededor de Ajdabiyah, una ciudad estratégica situada en el este de Libia donde los rebeldes desean recuperar el control.

"Si no obtenemos más ayuda de Occidente, las fuerzas de Gaddafi nos comerán vivos", dijo el combatiente rebelde Mouh Musmari a Reuters.

La intervención ordenada por la ONU tras una revuelta de un mes contra Muammar Gaddafi llevó al secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, a un aparente cuestionamiento sobre la necesidad de un intenso bombardeo, que según dijo causó la muerte de muchos civiles.

Sin embargo, Moussa dijo el lunes que la Liga respetaba la resolución de la ONU, al tiempo que subrayó la necesidad de proteger a los civiles.

Estados Unidos, que lleva adelante los ataques aéreos en una coalición con Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá, entre otros, dijo que la campaña estaba trabajando y desestimó un anuncio de cese al fuego del Ejército libio hecho el lunes por la tarde.

Ataques “por un tiempo”. Henri Guaino, uno de los aliados más cercanos del presidente Nicolas Sarkozy, dijo que los ataques no estaban dirigidos a derrotar al líder autocrático que ha gobernado Libia por 41 años, pero dijo a la radio RMC que éstos podían "durar un tiempo".

El ministerio de Defensa británico dijo que uno de sus submarinos habían disparado misiles de crucero Tomahawk como parte de una segunda ola de ataques bajo la resolución de la ONU, pero indicó que una misión de la fuerza aérea fue suspendida debido a que había civiles en el blanco.

"Mientras los RAF GR4 Tornados se aproximaban al blanco, se dio a conocer más información (...) Como resultado, la decisión fue no lanzar ataques", dijo un portavoz del ministerio, agregando que esto resaltaba el compromiso británico de proteger a los civiles.

El gobierno libio instó a la gente en las ciudades, pueblos y aldeas que se unieran a una marcha desde Trípoli a Bengasi "para que podamos intercambiar condolencias (...) anunciar el perdón (...) y luego reunirnos como una familia".

La intervención en Libia es la mayor contra un país árabe desde la invasión de 2003 a Irak.

El retiro del apoyo árabe dificultaría mucho más una tarea que según analistas podría ser una campaña militar complicada y de final abierto, con un resultado incierto

Consultado sobre las preocupaciones de Moussa sobre la forma en que se está llevando a cabo la campaña, Michele Flournoy, subsecretaria de Departamento de la BBC, dijo: "Creo es posible que la gente no entienda las dimensiones militares de lo que se necesita para establecer la zona de exclusión aérea, pero le podemos decir que seguimos teniendo apoyo de una serie de naciones árabes".

Italia sostuvo que tenía aviones de combate en vuelo, después de que naves y submarinos británicos y estadounidenses lanzaron 110 misiles Tomahawk este sábado por la noche y este lunes por la mañana.

El vicealmirante Bill Gortney, director del Comando Central Conjunto, dijo a periodistas que no ha habido nueva actividad aérea libia o emisiones de radares, desde el comienzo de los ataques el sábado.

Bengasi no está libre de amenazas. La ciudad oriental de Bengasi aún no está libre de amenaza, dijo Gortney, pero las fuerzas de Gaddafi en la zona estaban disminuidas y "sufrían por el aislamiento y confusión" tras los asaltos aéreos.

La noche de domingo, funcionarios libios llevaron a periodistas occidentales al complejo de Gaddafi en Trípoli, un enorme sector de casas con sus centros privados y cuarteles militares y otras instalaciones, para ver lo que según dijeron era un ataque con misil ocurrido horas antes.

A breve distancia de la tienda de campaña donde Gaddafi recibía a sus invitados, el edificio de tres pisos yacía en ruinas y había un hoyo en medio de su fachada. Estados Unidos dice que no tiene a Gaddafi en su lista de blancos.

Un portavoz militar libio anunció un nuevo cese al fuego el domingo, y dijo que "las fuerzas armadas libias (...) han emitido una orden a todas sus unidades militares para salvaguardar el cese al fuego desde las 19.00 horas (1900 GMT) esta noche".

Tanto antes como después de sus declaraciones, el centro de Trípoli parecía remecerse con intensos disparos.

Fuera de Bengasi, tanques humeantes y destruidos de las fuerzas de Gaddafi estaban regados en un camino que va hacia la ciudad. Los cuerpos chamuscados de al menos 14 soldados estaban tirados en el suelo desértico tras la primera ola de ataques aliados para proteger el bastión rebelde.