Giglio, Italia. Los equipos de rescate utilizaron el martes explosiones controladas para entrar en el crucero italiano semihundido, en una carrera contra reloj para buscar supervivientes mientras las autoridades duplicaron el número estimado de desaparecidos a 29 personas.

Los patronos del Costa Concordia acusaron a su capitán de causar el desastre del viernes al virar el barco demasiado cerca de la costa, donde golpeó contra una roca, en un audaz "saludo" a los residentes de la isla de la Toscana, en la costa mediterránea italiana.

El capitán Francesco Schettino fue arrestado el sábado acusado de homicidio involuntario y de abandonar el barco antes de que todo el mundo hubiera sido evacuado, y está previsto que en la mañana del martes pase a disposición judicial para su interrogatorio.

Los fiscales dicen que Schettino también se negó a regresar a bordo cuando se lo pidió la Guardia Costera.

Las dos explosiones fueron realizadas este martes por la mañana para permitir a los bomberos y a los buzos entrar en zonas del barco a las que hasta ahora no habían podido acceder.

El tiempo mejoró levemente desde el lunes pero el mar seguía aún agitado.

El gran transatlántico se deslizó un poco el lunes, amenazando con hundir 2.300 toneladas de crudo en las aguas de reserva natural del Mediterráneo que lo rodean.

El deslizamiento obligó a los equipos de rescate a suspender sus labores para intentar encontrar alguien aún vivo tres días después de que volcase la embarcación, que descansa sobre una pendiente irregular frente al turístico puerto de la isla de Giglio. Hasta ahora se han encontrado seis cadáveres. La mayoría de los 4.200 pasajeros y la tripulación sobrevivió, a pesar de las horas de caos.

Un agente de la Guardia Costera italiana dijo a Reuters a última hora del lunes que el número de personas desaparecidas se había revisado al alza a 29 - 25 pasajeros y cuatro tripulantes - desde 16, lo que demuestra el gran desconcierto que aún rodea al siniestro.

Otra fuente marítima dijo más tarde que 10 alemanes podrían estar entre los pasajeros desaparecidos.

El barco de 114.500 toneladas, uno de los transatlánticos de pasajeros más grandes en sufrir un siniestro, se fue a pique tras chocar con una roca en el momento en el que se servía la cena el viernes por la noche. Rápidamente volcó sobre un costado, dejando al descubierto un gran agujero por debajo de su línea de flotación.

La portavoz de los bomberos Luca Cari dijo que aún había pequeños movimientos de la embarcación, pero que no se consideraban peligrosos.

Otro dirigente de bomberos, Luciano Roncalli, dijo a Reuters que todas las zonas no sumergidas del crucero ya habían sido inspeccionadas, lo que indicaba que había pocas esperanzas de encontrar más supervivientes en la parte sumergida de camarotes de lujo, pistas de tenis, bares y spas.

El ministro de Medio Ambiente, Corrado Clini, dijo que declarará el estado de emergencia por el riesgo de filtración del crudo del barco en el inmaculado Parque Nacional del Archipiélago de la Toscana. Hasta ahora no se ha detectado ninguna filtración de crudo, dijo la televisión italiana el lunes por la noche.